Beneficios de la actividad física en nuestro cuerpo

Actualmente, es indiscutible el beneficio que la actividad física producen en nuestro cuerpo, así como en el estado de ánimo y en los procesos cognitivos. Por ejemplo, la actividad física estimula el metabolismo de las grasas reduciendo los niveles circulantes de grasa en la sangre (triglicéridos y colesterol), lo cual benéfica directamente al sistema cardiovascular. Además, cuando la actividad física se lleva regularmente se reduce la carga de trabajo del corazón, lo que permite que corazón pueda cumplir con las demandas del ejercicio con una frecuencia cardíaca menor. Una reducción en la frecuencia cardíaca, como consecuencia de la actividad física, significa una reducción en la utilización de oxígeno por parte del músculo cardíaco y, por consiguiente, un corazón más eficiente. El exceso de grasa es un riesgo para la enfermedad del corazón. Una dieta correcta unida a la actividad muscular es la vía para eliminar la grasa del cuerpo. Cuando el cuerpo utiliza las grasas como fuentes de energía se evita la pérdida de las proteínas musculares; de hecho, el aumento de la masa muscular mejora la capacidad para consumir grasas como fuente de energía.

Sistema cardiovascular
Sistema cardiovascular

Otro beneficio directo de la actividad física en nuestro cuerpo es la mejora en la capacidad de utilización del oxígeno disponible. Diferentes estudios han demostrado que la capacidad aeróbica decae a una tasa de 8 a 10 por ciento por década. Sin embargo, cuando se estudian a individuos que mantiene una actividad moderada, la disminución es sólo de 4 a 5 por ciento y, en el caso de los individuos entrenados, la tasa de disminución es sólo del 2 por ciento o menos.

Correr en bicicleta, spinning
Correr en bicicleta, spinning

A diferencia de la capacidad aeróbica, la fuerza física disminuye más lentamente con los años, hasta que se llega a la quinta década donde la tasa de reducción aumenta, por lo que en nuestro entrenamiento debemos incluir actividades físicas que estimulen ambas capacidades. La capacidad aeróbica se define como el potencial máximo del cuerpo para tomar, transportar y utilizar el oxígeno. Las actividades físicas aeróbicas (correr, nadar, brincar la cuerda, correr bicicleta, entre otros) requieren del consumo de oxígeno en las células musculares para poder llevarse a cabo. Junto con el oxígeno, el músculo utiliza la glucosa para producir moléculas de ATP (adenosina trifosfato), acarreadoras de energía. Estas moléculas transportan energía química, la cual es liberada en la contracción muscular. Sin una aportación adecuada de oxígeno y un suministro eficiente de glucosa, la actividad aeróbica es imposible.

Ejercicio aeróbico
Ejercicio aeróbico

Al memorar nuestra capacidad aeróbica y nuestra fortaleza física también mejorará nuestra capacidad para llevar a cabo tareas diarias rutinarias como lo son, por ejemplo, el subir escaleras y el caminar distancias largas. En el adulto, la actividad física reduce el riego de padecer estados anímicos como la depresión, además, ayuda a detener el declive de las funciones cognitivas propias de la edad. Entre las funciones cognitivas que más se afectan con la edad se encuentran: el pensar, el aprender, el emitir juicios, el ejercitarse en múltiples tareas al mismo tiempo, el mantener la atención y, sobre todo, mejorar la memoria, entre otras cosas.

Fuerza física en el adulto
Fuerza física en el adulto

La información sobre los benéficos de la actividad física ha estado disponible por mucho tiempo, además, la mayoría de los médicos la recomiendan, sobretodo, a personas con problemas cardiovasculares, sobrepeso o diabetes. Sin embargo, comenzar hacer ejercicio después de los 50 años o cuando se ha tenido un accidente vascular, no es tarea fácil. Utilizo la edad de los 50 años como referente porque muchos articulistas han marcada este momento como la edad media de un individuo.

Uno de los cambios fisiológicos que más influye en la capacidad para la actividad física es la reducción de los niveles sanguíneos de las hormonas sexuales. En el caso de la mujer, la menopausia (del griego mens que significa mensualmente, y pausi cese), la cual representa la declinación en la secreción de estrógenos por pérdida de la función folicular y el fin del ciclo reproductivo, tiene implicaciones directas en la actividad física. La reducción de los niveles sanguíneos de estrógeno significa la pérdida del estímulo correspondiente en el mantenimiento de los huesos. Además, la declinación del estrógeno sanguíneo afecta directamente el metabolismo del colesterol. Así mismo, la disminución en los niveles sanguíneos de estrógeno reduce la fortaleza muscular de la mujer.

Menopausia
Menopausia

El hombre no tiene un evento súbito, como en el caso de la mujer, donde se reducen los niveles sanguíneos de la hormona testosterona.  La declinación de esta hormona comienza a los 30 años de edad y continúa reduciéndose hasta bien entrados los 80 años, su reducción es aproximada de un 1 por ciento por año desde el momento en que comienza su declinación. Lo que significa que, después de los 30 años de edad se inicia un proceso que lleva a la disminución en la libido con pérdida de vitalidad, a la reducción de la masa muscular con aumento de la grasa central del cuerpo, a la reducción en la densidad ósea y a cambios anímicos, entre otros. La reducción en los niveles hormonales (estrógeno y testosterona) en el ser humano marca el comienzo del envejecimiento corporal.

Reducción en los niveles sanguineos de testosterona
Reducción en los niveles sanguíneos de testosterona

Si vamos a comenzar un plan de ejercicios de manera rutinaria tenemos que tomar en cuenta los cambios fisiológicos que el cuerpo está sufriendo. En comparación con individuos menores de 30 años entrenaremos en desventaja. Jamás debemos utilizar como medida de comparación la figura, la fortaleza o la forma del cuerpo de un joven. Tenemos que tener claro en qué condiciones físicas iniciamos nuestro plan de entrenamiento. Por ejemplo, ya sabemos que la reducción en los niveles sanguíneos de hormonas sexuales va a favorecer la acumulación de grasas corporal, la reducción del tamaño muscular, así como la fortaleza de ellos, además de una fuerte tendencia a la disminución de la densidad ósea. No debemos perder de vista que los cambios fisiológicos, a su vez, van a favorecer el desarrollo de enfermedades metabólicas: hipertensión, diabetes, arteriosclerosis, obesidad, entre otras. Lo que nos obliga a contar con un diagnóstico médico antes de comenzar a trabajar mi cuerpo.

Ejercicio físico en adultos
Ejercicio físico en adultos

Hasta el momento, no existe ningún tratamiento que dé marcha atrás a los cambios generados por el reloj biológico. Sin embargo, la actividad y una buena alimentación pueden rehabilitar funciones y estructuras en nuestro cuerpo que habían sido deterioradas como consecuencia de la declinación en el nivel sanguíneo de hormonas sexuales. La pérdida de la masa muscular es reversible con un buen plan de ejercicio de resistencia, la capacidad aeróbica puede aumentar al ejercitarnos en actividades moderadas y de larga duración. La combinación de una buena alimentación y una rutina diaria de ejercicios moderados pueden transformar la vida de una persona mayor de 50 años.

 

2 comentarios en “Beneficios de la actividad física en nuestro cuerpo

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