Sustrato neurobiológico e ideológico del crimen de odio

La masacre del domingo 12 de junio (2016), en el club nocturno gay Pulse de Orlando, Florida, tiene su explicación más allá de las circunstancias del momento, existe un substrato neurobiológico e ideológico del crimen de odio. Omar Saddique Mateen, de 29 años, incurrió matando a 50 personas e hiriendo de gravedad a otras 53. Mateen llamó al número de emergencias 911 antes de comenzar su ataque y proclamó su lealtad al Estado Islámico (EI). El crimen de odio perpetuado esa madrugada fue reflexionado y premeditado, no es un ataque de ira o venganza, obedece al pensamiento reflexivo que le da coherencia al individuo “Mateen”. Ante tales hechos señalamos lo siguiente: la homofobia enraizada en la psicosis de Mateen no es un ente psicológico aislado, es el reflejo de una teología “alienante” que encubre la ruptura interna de este individuo, el cual vive en un mundo imaginario, donde la verdad se encuentra investida imaginariamente.

Omar Saddique Mateen
Omar Saddique Mateen

Aunque, este tipo de evento, cada día nos parece más ilógico y cruento, este comportamiento se remonta a la naturaleza misma del ser humano. Su herencia biológica dio pie a la construcción de lo que hoy “aterrorizados” llamamos religión. Los primeros seres humanos, biológicamente identificados como Homo sapiens, aparecieron aproximadamente 250,000 años antes del presenta (a.p.)[1]. Durante el nacimiento evolutivo del Homo sapiens se fue desarrollando el sistema nervioso necesario para reflexionar y llevar a cabo funciones de orden superior, lo que le permitió posteriormente poseer un lenguaje articulado capaz de expresar sus experiencias abstractas. En animales superiores, como el Homo sapiens, el sustrato neuronal de la comunicación se expandió en dos direcciones: (1) hacia arriba, por medio del crecimiento de las estructuras límbicas y de la corteza paralímbica, así como de la corteza medial/cingulada y de las regiones orbito-frontal; (2) lateralmente, por medio de la expansión de la neocorteza de los dos hemisferios cerebrales. Los primeros trazos evolutivos proveyeron al organismo con los medios para comunicarse instintivamente y emocionalmente con otros. En la segunda medió el desarrollo del lenguaje[2].

Homo sapiens
Homo sapiens

Fueron las experiencias sensoriales del Homo sapiens las que sembraron la semilla de lo que hoy llamamos religión. El acontecer subjetivo de la emoción, el sentir, el pensar y la expresión fenomenológica de padecer lo “doloroso”, fue el fundamento sobre el cual descansaron las leyendas y luego los mitos. Aquellos que fueron capaces de articular un lenguaje alrededor de estas experiencias se convierten en “seres especiales”, se les identificaron dentro del grupo y estos, a su vez, iban adquiriendo un lugar privilegiado en las bandas de cazadores y recolectores que poblaban la tierra. Actualmente se identifica a esta figura social como “chamán”. Las experiencias chamánicas, tanto las de centenas de milenios atrás como las de hoy, son primordialmente emotiva y enteramente subjetivas, pero al ser generada neurológicamente son comunes a todo ser humano. Por lo que, cuando se habla de ellas, aquellos que la han experimentado entienden perfectamente bien de lo que se habla.

Chaman José A. Sánchez Cárdenas
Chaman José A. Sánchez Cárdenas

El controvertido filósofo francés, René Girard[3], resalta una visión de la naturaleza humana que compagina con la interpretación de otros autores sobre la relación entre cultura y religión. Este autor señala, que la cultura humana se sienta sobre los hombros de la religión, que, a su vez, se deriva de la ritualización de la violencia social a través del mecanismo de hacer chivos expiatorios. Según el análisis de varios autores, Girard opina que, la cohesión unitaria de los miembros de una sociedad en contra de alguien se logra gracias a ciertos hechos de violencia inconfesables, perdidos, sumidos en el olvido, hechos que están presentes, aunque ocultos en los mitos.

Rituales en el paleolítico
Rituales en el paleolítico

El mito es lenguaje y por tanto existe por medio de narraciones y re-narraciones[4]. Sus narraciones son frecuentes y repetidamente en lo que son circunstancias y lugares con una fuerte carga emocional. Son estos contextos cargados de emociones los que facilitan la evocación de significados “profundos” a partir de lo que puede parecer, a ojos de un extraño, una narración banal salpicada de sucesos insólitos. Según Lewis-Williams, la emoción, aliada de manera estrecha con la conciencia cambiante, interioriza los mitos y los graba a fuego en las mentes de las personas.  Los mitos se sitúan en el seno de la cosmología de la gente que les da crédito; de hecho, los mitos reproducen, o refuerzan, la cosmología cada vez que son re-narrados, simplemente por tomar el cosmos como escenario para los orígenes, acontecimientos, viajes, transformaciones y seres que el mito describe. La mayoría de los investigadores coinciden en señalar que los mitos están socialmente situados –los grupos de personas se definen a sí mismos en parte por los mitos con los que se asocian-[5]. Por consiguiente, la sociedad en sí es más importante para la comprensión de un mito que cualquier otro fenómeno incluido en él.

El mito de la creación según los maya
El mito de la creación según los maya

La base de la cultura, y en esto incluyo la religión, es el comportamiento con significado, el cual se expresa con representaciones tanto físicas como simbólicas. La cultura-religión se va generando por los actos con significado, los cuales son comprendidos por el Otro. Los gestos, los sonidos, las marcas y los colores, que posteriormente se transformaron en lenguaje y escritura, dicen porque tienen significado para los interlocutores. La identificación del código o del símbolo utilizado, así como la comprensión de estos, sienta las bases para la comunicación, ya sea escrita o hablada. Todas las funciones conductuales del cerebro, esto es: el procesamiento de la información sensitiva, la programación de las respuestas motoras y emocionales, la actividad vital de almacenar información (memoria), son desempeñadas por conjuntos específicos de neuronas conectadas entre sí, lo que se transforma en comportamiento. El comportamiento, pues, de un ser humano, es el resultado de la función cerebral. Lo que conocemos comúnmente como mente es un conjunto de operaciones que el cerebro lleva a cabo. Las acciones del cerebro no sólo son el sustrato de conductas motoras relativamente simples como caminar o comer, sino de todas las acciones cognitivas que consideramos la quintaesencia de lo humano, como pensar, hablar o crear obras de arte. Todo esto es lo que permite que surja lo cultura-religión.

Sistema límbico
Sistema límbico

Los cambios en la conciencia, producto del ejercicio abstracto del conocimiento y de la manipulación de los espectros de la conciencia permitieron el desarrollo de una cosmogonía propia de finales del paleolítico superior. La interpretación de la realidad inmediata a partir de los estados alterados de la conciencia (éxtasis) y de la identificación sustitutiva con el mundo animal, dio base a una mitología, que, si bien tiene variantes en cada sociedad, en ellas se retoman la estratificación cosmológica del universo (inframundo-terrenal-los cielos).

Estratificación cosmológica
Estratificación cosmológica

Por otro lado, la construcción de la cultura-religión incluyó los sacrificios humanos Los orígenes de la práctica del sacrificio deben ubicarse dentro del cosmos estratificado, producto de la cosmología paleolítica (chamanismo). En este contexto el sacrificio, tanto humano como animal, está postulado sobre una idea de transición entre reinos cosmológicos. La transición del sacrificio, este proceso de avance cosmológico, está en manos de un especialista ritual que, se cree, guarda las llaves a otros reinos.  Los propios sacrificadores ganan así poder mediante el acto del sacrificio. Son ellos los que envían a un ser humano o a un animal desde el mundo material hasta la dimensión espiritual. Controlan la “muerte” como transito cosmológico. La sangrienta demostración de este poder le permite aumentar su propia influencia social como especialista ritual y las de sus colegas[6]. El poder para afectar emocionalmente a la gente reside en que, el sacrificio conecta las diversas divisiones del cosmos y afecta de este modo a la vida cotidiana. Es sobre esta base sobre la que se construyen los elaborados rituales y mitos.

Sacrifico humano
Sacrifico humano

Llamar a las prácticas (chamánicas) del periodo paleolítico superior, religión o espiritualidad, es un abuso histórico-antropológico. El término religión, cualquiera que sea su etimología, no tiene más de 2,000 mil años de existencia. El concepto mismo de “religión”, es una categoría vaga por lo que es difícil determinar si una creencia o actividad en particular es o no religión. Dada esta situación, religión puede entenderse en término heurístico, el cual refiere a un conjunto de creencias y comportamientos sin lazos definidos. Queda claro, pues, que los aspectos de la religión no emergieron en momento determinado de la historia, sino que fueron parte de un proceso de evolución cultural. El desarrollo cultural de la civilización agraria (neolítica, 12, 000 años a.p.) probablemente tomó las prácticas chamánicas, así como su cosmovisión y las transformó en rituales de negociación con divinidades y muertos.

Arte rupestre, Cavernas de Altamira en España
Arte rupestre, Cavernas de Altamira en España

Lo que sí es perfectamente identificable el origen las teologías del “LIBRO:” (cristiana, islámica y judía), mismas que desde sus orígenes se levantan como poseedoras de la Verdad, condenando a la muerte a todo aquel que piense y se comporte diferente a sus preceptos. Existe un error ampliamente extendido. El creer que los comportamientos radicales asociados al fenómeno religioso ejemplifican un polo marginal y extremo de la creencia, mientras que el comportamiento de la inmensa mayoría de los creyentes, alejado por completo de este tipo de conductas bárbaras, es muestra del carácter benévolo de la religión. Y no es así. De hecho, es casi lo contrario (Carlos Palacio, Pala) http://www.sindioses.org/examenreligiones/noextremismo.html. En el caso de las teologías del “Libro” (Biblia (Viejo y Nuevo testamento), Talmud, ToráH, Corán), la muerte para todo aquel que no pertenezca a su religión está claramente definida.

Los libros sagrados
Los libros sagrados

Mientras la humanidad intenta dar pasos hacia la tolerancia y el respeto, los religiosos de las teologías del “Libro” mantienen sus cruzadas y conquistas de la tierra prometida. Los virulentos detractores de los derechos de los homosexuales, del derecho a la libre concepción, del derecho a la igualdad y equidad de género representan con fidelidad el espíritu de la teología del “libro”. Estas teologías trabajan a favor del odio hacia sí mismos, el desprecio al cuerpo, el desprestigio de la inteligencia, la denigración de la carne y la valorización de todo lo que niega la subjetividad gozosa; proyectada contra el otro, fomentan el desprecio, la maldad y la intolerancia que da lugar a los racismos, la xenofobia, el colonialismo, la guerra y la injusticia social. Mientras la religión sea un asunto privado, se trata, después de todo, sólo de neurosis, psicosis u otros asuntos personales, Se tienen las perversiones que se tienen, en tanto no pongan en peligro la vida de los demás… [7].

Imagen pa parar guerras santas
Imagen pa parar guerras santas

Por lo que, en palabras de Onfray podemos resumir lo siguiente: “la neurosis que forja dioses surge del movimiento habitual de los psiquismos e inconscientes, la generación de lo divino coexiste con el sentimiento de angustia ante el vacío de la vida que termina. Dios nace de la inflexibilidad, la rigidez y la inmovilidad cadavérica de los miembros de la tribu. Ante el espectáculo del cadáver, los sueños y los humos con los que se alimentan los dioses adquieren cada vez más consistencia. Cuando se derrumba un alma ante el cuerpo inerte de un ser amado, la negación toma el relevo y transforma ese fin en un principio y aquel desenlace en el comienzo de una aventura. Dios, el cielo y los espíritus llevan la voz cantante para evitar el dolor y la violencia de lo peor[8].” No habrá paz en el mundo hasta que no se respete el derecho ajeno (paráfrasis -Benito Juárez).

Neurosis, psicopata
Neurosis, psicopata

El silencio es muerte. Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, /porque yo no era comunista, /Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, /guardé silencio, /porque yo no era socialdemócrata, /Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, /no protesté, /porque yo no era sindicalista, /Cuando vinieron a llevarse a los judíos, /no protesté, /porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme, /no había nadie más que pudiera protestar. Martin Niemoller

Ds. Martin Niemöller
Ds. Martin Niemöller

 

[1] McDougall, I., Brown, F. H. & Fleagle, J. G., 2005, Stratigraphic placement and age of modern humans from Kibish, Ethiopia. Nature, 433: 733-736. Abstract

[2] Fuster, JM., Cortex and Mind, (2003) Oxford University Press, USA

[3] Girard, René (2005). La violencia y lo sagrado. Editorial Anagrama, Barcelona

[4] Lévi-Strauss, 1995, Antropología Estructural, Paidós Barcelona

[5] Lewis-Williams D. (2009) Dentro de la mente neolítica, ed Akal, Madrid

[6] Ibid, Lewis-Williams

[7] Onfray M., (2014) Tratado de ateología, ed Anagrama, Barcelona, pp 23

[8] Onfray M., (2014) pp 34

4 comentarios en “Sustrato neurobiológico e ideológico del crimen de odio

  1. Reblogueó esto en Rafael H. Pagán Santiniy comentado:

    El crimen de odio perpetuado en la madrugada del domingo 12 de junio de 2016, fue reflexionado y premeditado, no es un ataque de ira o venganza, obedece al pensamiento reflexivo que le da coherencia al individuo “Mateen”. Ante tales hechos señalamos lo siguiente: la homofobia enraizada en la psicosis de Mateen no es un ente psicológico aislado, es el reflejo de una teología “alienante” que encubre la ruptura interna de este individuo, el cual vive en un mundo imaginario, donde la verdad se encuentra investida imaginariamente.

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  2. Es el mejor análisis que he leído al respecto, neutro, sin tendencias dramáticas más que la claridad de la propia realidad, tenemos que irnos librando de esos mundos imaginarios que nos imponen diversas culturas, religiones o lideres políticos para poder convivir en la mayor paz posible

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