La filosofía social, la biología y la homosexualidad

El abordaje de la homosexualidad como parte del desarrollo biológico normal del ser humano tienen como objetivo ubicar al lector en el contexto de una embriología propia de nuestra especie, que si bien permite variaciones, preserva los rasgos fundamentales de la reproducción y sobrevivencia. A la luz de la biología, el espectro del comportamiento sexual del ser humano no es más que una característica propia de la especie.

El desarrollo biológico normal en el ser humano incluye diversas formas de sexualidad, entre la que encuentra la homosexualidad. De ahí que, la neurobiología de la sexualidad presenta las diferencias comportamentales del individuo dentro del mismo sustrato neuronal. La homosexualidad, pues, puede considerarse como parte del desarrollo temperamental embrionario, el cual se expresa desde su infancia y que culmina con la expresión madura de la personalidad en el adulto. Actualmente, la evidencia científica indica que la diferenciación sexual del cerebro humano ocurre durante el desarrollo fetal y neonatal programando nuestra identidad de género, nuestra orientación sexual, ya sea esta heterosexual, homosexuales o bisexuales[1]. Este proceso de diferenciación sexual está acompañado por muchos cambios diferentes en la estructura y en la función del cerebro de estos grupos[2].

Dimorfismo sexual del cerebro
Dimorfismo sexual del cerebro

El ver la homosexualidad como parte del desarrollo biológico del ser humano nos permite ubicar este comportamiento bajo la sombrilla de una ciencia no determinista que explica las variaciones como parte del contexto evolutivo de la vida. La biología carece de leyes naturales universales, lo cual  es  motivo de controversia entre los filósofos positivistas, en especial con los de formación físico-matemática. Las leyes de carácter fisicalista desempeñan un papel pequeño en la formación de la teoría biológica. Sin embargo, estas concepciones filosóficas son las que han imperado al establecer el carácter normal-anormal de la homosexualidad. La ausencia de estas leyes universales se debe a la significativa función que juega el azar y la aleatoriedad en los sistemas biológicos. En biología, una aparente refutación en una determinada ley puede resultar ser nada más que una excepción[3].

El sexo del cerebro
El sexo del cerebro

Bajo ninguna circunstancia negamos el hecho que cada sociedad, y sobre todo en sus bifurcaciones historias, construyen una interpretación de su realidad. Pero en el caso de la sexualidad, ésta existe independientemente de la interpretación que la sociedad pueda dar de ella. La atracción física sexual que dos individuos tienen al establecer contacto sensorial es independiente de la interpretación social que ellos mismos puedan poseer al momento del contacto. Esto puede observarse en niños entre la edad de 4 y 5 años en adelante.

Pareja Homosexual
Pareja Homosexual

En el feto genéticamente masculino, después del arresto de la división celular que da forma a las espermatogonias (células precursoras de los espermatozoarios) en el tercer mes de vida fetal, estas no vuelven a dividirse sino hasta los 4 o 5 años de edad. En este periodo tan temprano de la vida y a casi 8 años antes de la pubertad, las células espermatogonias tipo A se dividen y se transforman en espermatogonias tipo B[4]. Esta transformación histológica ocurre debido a pulsaciones de testosterona que se llevan a cabo en los testículos del infante. Lo que a simple vista es el restablecimiento de la espermatogénesis, procesos de formación de espermatozoides que culminará en la pubertad, para el comportamiento del infante es el inicio de sus primeras manifestaciones de la vida sexual. La testosterona en los testículos estimula la transformación celular pero esa misma testosterona en el torrente sanguíneo, la cual llega al hipotálamo en el cerebro, estimula el comportamiento sexual precoz. Por lo general, es visto si es socialmente extremoso. Por ejemplo, los niños con una fuerte atracción hacia las niñas en ambientes machistas son exaltados e incorporados rápidamente a la vida familiar, por otro lado, aquellos que expresan características socialmente identificadas como femeninas son marginados y en algunos casos maltratados.

Núcleos hipotálamicos
Núcleos hipotálamicos

Un clásico de la cinematografía gay “Torch song trilogy” (literalmente, Trilogía de una canción antorcha) muestra diferentes comportamientos sexuales y en especial el inicio precoz de una vida homosexual: uno, el del actor principal, Harvey Fierstein, el cual desde su infancia se viste de mujer, un segundo personaje bisexual y el tercer personaje que muere víctima de homofobia al ser atacado por su homosexualidad. Este abanico de comportamientos obedece, en parte, a la forma como el individuo reacciona ante sus estímulos sexuales en una sociedad determinada y otro, a las propias respuestas internas ante los estímulos sensoriales. La misma pulsación de testosterona que recibe el niño a los 4 años de edad genera respuestas distintas en el cerebro del infante. Estas respuestas obedecen a su estructura cerebral, probablemente al número de receptores androgénicos, al tamaño de diferentes áreas cerebrales encargadas de procesar tales estímulos o a cualquier variación celular que participe el querer sexual y el hacer sexual.

"Torch song trilogy”
“Torch song trilogy”

Históricamente podemos observar las diferentes interpretaciones que la sociedad ha dado al querer sexual de los individuos. La dualidad de los dioses, donde un mismo dios personifica comportamientos tanto femeninos como masculinos, refleja ese intrincado camino de la sexualidad humana. Ante el blanco y negro de la interpretación clásica, el arco iris es un símil que expresa mucho mejor el comportamiento sexual del ser humano. Es muy común encontrar dioses duales en los panteones de todas las culturas politeístas, cada uno de ellos expresando una vivencia experimentada en la comunidad. La pubertad es uno de estos eventos en  los cuales los dioses tienen siempre que dar respuesta. Las celebraciones o rituales que rodean este evento biológico son las diferentes formas sociales en cómo se interpreta el mismo.

En el arte taoísta, hindú y budista, las deidades a menudo se muestran como parte hombre y parte mujer, andróginos
En el arte taoísta, hindú y budista, las deidades a menudo se muestran como parte hombre y parte mujer, andróginos

La sexualidad es algo innato en el ser humano, es biológico, el cual se expresa en un contexto histórico y en sociedades determinada. Esta relación biológico-social es la que hace que un individuo determinado reaccione de forma diferente a estímulos similares bajo contextos históricos diversos. Es por esto que algunos autores hablan de la construcción social de la sexualidad. Las sociedades construyen su visión particular de un determinado fenómeno, sobre todo en momentos de bifurcaciones históricas. La latinización de las filosofías griegas, la cristianización de éstas en el Imperio Romano así como la caída de éste, son fenómenos históricos que transformaron la forma de ver el mundo y con ello la respuesta social a los estímulos sexuales del individuo.

En las relaciones entre hombres, tanto entre los griegos clásicos como entre los romanos mediaban diversas consideraciones. En la Grecia antigua y en la Roma imperial la sexualidad es considerada como parte de la vida, sus diferentes expresiones no pasaban por prohibiciones, sino más bien por regulaciones culturales de interés social y por reflexiones moralizantes. En el caso de los griegos la sexualidad se hizo extensiva a la educación. Según Eva Cantarella[5], los griegos y los romanos, más allá de las profundas diferencias entre las dos culturas, vivían las relaciones entre hombres de un modo diferente al que lo hacen (obviamente salvo excepciones) los individuos que eligen actualmente mantener un tipo de relación homosexual: para griegos y romanos la homosexualidad no era una elección exclusiva. Amar a otro hombre no era una opción fuera de la norma, distinta, de alguna manera desviada. Era solamente una parte de la experiencia vital: era la manifestación de una pulsión sea sentimental, sea sexual que a lo largo de la existencia se alternaba complementaba (quizás al mismo tiempo) con el amor por una mujer.

Ceramica griega, hombre adulto y  un joven
Ceramica griega, hombre adulto y un joven

La sexualidad, como experiencia vital, marca la vida de todas las sociedades. Los diversos actores sociales que ejercen dominio van armando el andamiaje social donde ésta es constitutiva. Como bien explica Cantarella, en Atenas, donde la homosexualidad es abiertamente pederasta, el amor entre un adulto y un muchacho ocupa un una posición relevante en la formación moral y política de los jóvenes. El lugar privilegiado del amor, la expresión de los sentimientos más elevados, la posibilidad de manifestar la parte más noble de uno mismo se buscaba en la relación entre hombres.

Entre los romanos la ética sexual era completamente distinta de la que inspiraba a la pederastia helénica. Cantarella señala, que la relación homosexual en Roma no desarrollaba la función formativa del joven varón que le estaba confiada en Grecia; el compañero “pasivo” de la relación, por lo menos según la regla, no era un muchacho libre, sino uno esclavo. El joven romano era educado desde la más tierna edad para ser un conquistador: tu regere imperio populos, romane, memento (Tú, romano, atiende a gobernar con autoridad a los pueblos)[6]. Imponer la propia voluntad, someter a todos, dominar al mundo: esta es la regla vital del romano. Y su ética sexual no era otra cosa que un aspecto de su ética política. Para satisfacer y demostrar a los demás su sexualidad exuberante y victoriosa, debía someter también a los hombres.

El emperador Adriano y su joven amante Antínoo
El emperador Adriano y su joven amante Antínoo

Sin embargo, esta regla de dominio no perduró hasta la ciada del imperio romano. Mucho antes, las relaciones homosexuales dejaron de ser una expresión de opresión social y sexual, transformándose en manifestaciones de amores románticos. La clase dominante fue abandonando la regla de oro según la cual los adultos debían adoptar siempre y exclusivamente el papel activo. Para el siglo III de nuestra era las diversas constituciones imperiales comienzan a establecer sanciones cada vez más severas, primero con respecto a los homosexuales pasivos y luego también contra los activos.

La helenización de la religión cristiana trajo consigo la difusión de la filosofía griega bajo la interpretación de este grupo emergente. Uno de los principales exponentes de este proceder fue Clemente de Alejandría, el cual hace uso masivo de la literatura helénica, haciendo que ésta forme parte de la literatura cristiana. Ente las diversas filosofías griegas que más influyó en Clemente fue el estoicismo, mismo que toma un carácter de doctrina moral. Las prohibiciones y tabúes judío-cristianos fueron reeditados con el discurso estoico, haciéndolo extensivo a los sectores de la clase alta de Alejandría y de Roma. Las grandes obsesiones prohibitivas cristianas: el placer, el “sentir de la carne”, la concupiscencia, la sexualidad, fueron el blanco de los líderes religiosos. El eclecticismo cristiano se impuso sobre todo logo, ya no había ciencia sino “fe”.  El imperio romano poco a poco fue deshelenizandos, ya para el siglo III eran muy pocas las personas que podían leer un texto griego. San Agustín se convierte en el mejor exponente de esa nueva moral asceta, estoica, donde el cuerpo no tiene valor y donde las relaciones sexuales fueron degradadas al uso exclusivo de la procreación.

San Agustin
San Agustin

El mundo greco-romano cambió de tal forma que aún la higiene pasó a un plano inferior. Los cristianos comenzaron abandonar las prácticas higiénicas romanas debido a la idea que tenían de que todo lo que se relacionara con desnudez y relaciones sexuales eran concupiscencia, por lo cual era pecado. Las prácticas higiénicas romanas fuero abandonas por su carácter pecaminoso. Las vestiduras pesadas y múltiples, características de la Edad Media, substituyeron las finas telas que arropaban a los latinos. Esto hizo que se hicieran propicios al desaseo, lo que trajo la anidación de diferentes tipos de parásitos que propagaron los padecimientos infectocontagiosos[7] del momento. El mundo greco-romano cambió de rumbo y con ella su sexualidad. Se abrió paso al abandono del cuerpo, al morbo impúdico, a la tortura y a la persecución.

Ropa romana
Ropa romana

Desde el punto de vista neuronal, el comportamiento sexual no ocurre en el vacío o de forma aislada. La conducta sexual es una conducta motivada que involucra núcleos neuronales y estructuras encargadas de la recepción de estímulos que permiten que esa conducta se exprese en interacción con el medio ambiente. Por esta razón, el comportamiento sexual requiere de estímulos sensoriales sexualmente salientes, los cuales se encuentran en interacción social y modulan la actividad mediante los circuitos neuronales del comportamiento[8]. La interpretación por parte del cerebro de estos mecanismos es lo que hace que una persona se comporte como homosexual o heterosexual. Sin embargo, la chispa, el deseo, la atracción ocurre inconscientemente, la acción que acompañará este impulso innato-biológico será producto de la singularidad del individuo en un contexto social determinado.

Poesia Navegante
Poesia Navegante

[1] Swaab D.F., (2008)Sexual orientation and its basis in brain structure and function, PNAS, vol. 105, no. 30:  10273–10274

[2] Swaab D.F. (2007) Sexual differentiation of the brain and behavior. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab

21:431–444.

[3] Mayr E. (2006), Por qué es única la biología, primera en español, ed Katz, Buenos Aires,

[4] Paniagua R, Nistal M. (1984) Morphological and histometric study of human spermatogonia from birth to the onset of puberty, J. Anat. 139, 3, pp. 535-552

[5] Cantarella E., 1988, Según Natura, La Bisexualidad en el Mundo Antiguo, ed AKAL Universitaria, Madrid, pp 9.

[6] Ibid pp 12, (Eneida, VI, 847-853)

[7] Barquin M., (2009) Historia de la Medicina, octava edición, ed Memendez, México pp 172

[8] Hormon and Behavior  (1987), 21: 17-35

4 comentarios en “La filosofía social, la biología y la homosexualidad

  1. Es muy saludable que se difundan las literatura medica, de las base neuro- anatómicas de la sexualidad humana aun cuando falta mucho para entender el comportamiento erótico.
    Excelente análisis.

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