La actividad endocrina, la piel y la lentificación de la vejez

En los últimos años, las investigaciones sobre el envejecimiento han tomado un lugar prominente en el campo científico. A pesar del progreso elucidado sobre las bases genéticas de la longevidad y del envejecimiento en muchos modelos animales, el abordaje sistémico para la exploración del envejecimiento en el ser humano sigue en su infancia. Como muchos otros procesos vitales, el envejecimiento comienza cuando se ha alcanzado el clímax de una función vital, aunque sus consecuencias no se puedan observar hasta años posteriores. El proceso de envejecimiento prosigue diferentes trayectorias con el tiempo haciéndose evidente en órganos, tejidos y células. El envejecimiento de la piel es un proceso complejo, el cual es parte del mosaico natural por el que atraviesa el ser humano. Mientras los signos del envejecimiento de los órganos internos se enmascaran del ojo propio y del extraño, la piel provee las primeras señales obvias del paso del tiempo.

Envejecimiento
Envejecimiento

Las hormonas sexuales juegan un papel importante en el desarrollo y en la función fisiológica de la piel. Por ejemplo, el folículo piloso y las glándulas sebáceas son blanco de los esteroides androgénicos secretados por las gónadas y por la corteza suprarrenal[1]. Entre los cambios que se presentan durante el envejecimiento considerado como “saludable” están los endocrinos. Se pueden observar cambios en tres vía endocrinas intrincadamente ligadas con la edad: El eje hipotalámico-hipófisis-gonadal, el cual afecta las funciones gonadales; la adrenal, la cual produce los precursores de las hormonas sexuales y el eje hormona de crecimiento (HC)-factor de crecimiento insulínico tipo 1(IGF-I), el cual afecta la producción de la hormona de crecimiento y la liberación de la IGF-I por órganos sistémicos como lo es el hígado. Cuando se trata de la suspensión en la producción de estradiol se le conoce como menopausia  y cuando son de testosterona se le conoce como andropausia, en el caso de la hormona de crecimiento a su reducción se le conoce como somatopausia, para el caso de la suspensión en la producción de los precursores hormonales como la dihydroandosterona (DHEA) y la DHEA-sulfatada se le denomina  adrenopausia. Los respectivos cambios endocrinos, sin importar si es la disminución en la producción de estrógenos o testosterona, la declinación en la producción adrenal relacionada a la edad y la reducción en la secreción de la hormona liberadora de la hormona del crecimiento-somatocrinina, ocurren en ambos sexos.

Puebertad y adolescencia
Puebertad y adolescencia

El proceso de envejecimiento involucra una compleja interacción entre los cambios endocrinos propios de la edad y otros sistemas hormonales tales como la producción de melatonina, la leptina entre otros. En el caso de la piel, los cambios gonadales, los adrenales y la producción periférica de hormonas sexuales impacta la fisiología cutánea[2]. Tradicionalmente,  la mayoría de las investigaciones sobre el papel de los esteroides en la piel envejeciente es compartamentalizada. Sin embargo, las vías de señalización de los estrógenos y de los andrógenos están interrelacionados y sus perfiles de concentración en suero en hombres y mujeres se ven afectados de manera diferente según la edad.

Las hormonas sexuales son producidas por las gónadas, por las glándulas adrenales y por el tejido periférico. Los ovarios son la principal fuente de estradiol en mujeres jóvenes y los testículos son la principal fuente de testosterona en hombres jóvenes. El estrógeno y los andrógenos producidos por las gónadas entran en la circulación para ser transportados a sus tejidos blancos. La glándula adrenal secreta prohormonas inactivas, la DHEA y androstenedione, que sirven como precursores de andrógenos y estrógenos los cuales serán  producidos en los tejidos periféricos. Los andrógenos y los estrógenos producidos en los tejidos pueden actuar en sus células vecinas (actividad paracrina) o en la misma célula (actividad intracrina). Los esteroides sexuales producidos en los tejidos periféricos también entran en la circulación, como es el caso de los estrógenos producidos en el tejido adiposo. Estas fuentes tisulares son especialmente significativas en la medida que la producción gonadal va declinando con la edad.

La piel del ser humano es más gruesa y más seca en el hombre que en la mujer desde los 5 años hasta los 90 años de edad[3]. En parte, esto se debe a que los andrógenos estimulan la hiperplasia epidérmica y suprimen la barrera funcional epidérmica en la piel del hombre adulto[4]. En ambos sexos, la piel adelgaza con los años, el grosor de la de la epidermis decrece aproximadamente en un 6.4 por ciento por década, aunque más rápidamente en mujeres postmenopáusica, y la dermis disminuye aproximadamente en un 20 por ciento total en ambos sexos[5]. Por lo que, la mayor reducción del grosor de la piel durante el envejecimiento saludable ocurre en la dermis.

Piel de hombre y piel de mujer
Piel de hombre y piel de mujer

Los principales componentes extracelulares de la dermis (el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico) son afectados por la edad. En el foto-envejecimiento de la piel, los haces de colágeno y las fibras decrecen marcadamente debido a la acción de las enzimas (metaloproteinasa), las cuales degradad y fragmentan las proteínas. Por lo que, el balance entre la síntesis de colágeno y la degradación está trastocado, en este proceso las fibras de elastina se fragmentan haciendo que la tensión sobre las células responsable de su producción se colapse[6].

Matriz extracelular
Matriz extracelular

Las hormonas sexuales actúan directamente sobre la estructura, la elasticidad y grosor de la piel. La DHEA participa en el mantenimiento de la estructura cutánea y regula la síntesis y la degradación de las proteínas extracelulares. Además, promueve la síntesis de pro-colágeno  y limita la degradación del colágeno al disminuir la síntesis de las enzimas que lo degradan[7]. El estrógeno afecta tanto la estructura como la elasticidad de la piel. Los andrógenos son responsables del grosor de la piel. Dado que la reducción en colágeno es el principal  factor responsable de la atrofia cutánea, las arrugas y los hundimientos de la piel aparecen en la medida que la dermis va perdiendo su forma.

La piel humana es un órgano endocrino, el cual posee receptores para hormonas específicas, sintetiza hormonas utilizadas por el cuerpo y es parte de la organización del metabolismo corporal. Además, las células de la piel participan en la activación, inactivación y eliminación de hormonas. Por ejemplo, el andrógeno circulantes dihydroepiandrosterona (DHEA) y la androstenediona se convierten en la piel en testosterona o en el potente andrógeno 5α-dihydrotestosterona (5α-DHT). Por lo que, la piel no puede ser considerada como un mero receptor de señales sino como parte del sistema endocrinológico del cuerpo.

Piel humana
Piel humana

Actualmente, el concepto de piel como un órgano pasivo receptor de estímulos hormonales ha cambiado por uno donde se comprende que el tejido cutáneo es parte de un sistema endocrino que transforma y produce hormonas[8]. Al igual que en la mujer, el envejecimiento del hombre está asociado con una disminución de los niveles de las hormonas sexuales. Durante la disminución de las hormonas circulantes, la piel prácticamente toma la función de las gónadas, independientemente de la síntesis de las hormonas sexuales, aunque debe quedar claro que esto ocurre por un tiempo determinado.

En el envejecimiento intrínseco (propio del ser humano), del cual hemos estado hablando, la única alternativa terapéutica hasta el momento es el remplazo hormonal. El remplazo hormonal, tanto en hombres como en mujeres, parece mejorar sustancialmente la textura y firmeza de la piel. Sin embardo, estudios preliminares, actualmente en revisión, señalaban al reemplazo hormonal en la mujer como contraproducente, el cual inducía al desarrollo de cáncer. El aumento en el reconocimiento de que los niveles bajos de testosterona aumentan los riesgos de morbilidad y de mortalidad ha hecho que se expanda el uso de varias formas de tratamiento de reemplazo hormonal (TRT) en hombres.

Entre los tratamientos para hipogonadonismo que han alcanzado más uso son: el reemplazo con testosterona exógena y la estimulación de producción de testosterona endógena. Los estudios clínicos  demuestran que la terapia de reemplazo de testosterona en hombres con deficiencia de andrógenos mejora la resistencia a la insulina así como el control glucémico, además reduce la masa grasa, el colesterol y los triglicéridos. En el caso de la mujer la alternativa inmediata puede ser la utilización de estrógenos conjugados tópicos o los moduladores receptivos de los receptores de estrógeno (SERM)[9].

La fuente de la juventud
La fuente de la juventud

[1] Zouboulis CC, Picardo M, Reichrath J., et al., (2009), The sebaceous glad and the pilosebaceous unit as an endocrine organ. Dermato-Endocrinology 1:63-107.

[2] Zouboulis CC, Makrantonaki E (2011) Clinical aspects and molecular diagnostics of skin aging. Clin Dermatol 29: 3-14.

[3] Seidenari S, Pagnoni A, Di Nardo A, Giannetti A (1994) Echographic evaluation with image analysis of normal skin: variations according to age and sex. Skin Pharmacol 7: 201-209.

[4] Kao JS, Garg A, Mao-Qiang M, Crumrine D, Ghadially R, et al. (2001) Testosterone perturbs epidermal permeability barrier homeostasis. J Invest Dermatol 116: 443-451.

[5] McCallion R, Li Wan Po A (1993) Dry and photo-aged skin: manifestations and management. J Clin Pharm Ther 18: 15-32.

[6] Fisher GJ, Varani J, Voorhees JJ (2008) Looking older: fibroblast collapse and therapeutic implications. Arch Dermatol 144: 666-672.

[7] Varani J, Dame MK, Rittie L, Fligiel SE, Kang S, et al. (2006) Decreased collagen production in chronologically aged skin: roles of age-dependent alteration in fibroblast function and defective mechanical stimulation. Am J Pathol 168: 1861-1868.

[8] Labrie F, Luu-The V, Labrie C, Pelletier G, El-Alfy M., (2000) Intracrinology and the skin. Horm Res 54:218-29.

[9] Stevenson S., Thornton J., (2007) Effect of estrogens on skin aging and the potential role of SERMs, Clinical Interventions in Aging:2(3)

4 comentarios en “La actividad endocrina, la piel y la lentificación de la vejez

  1. Sin duda el acido hialuronico es un componente esencial contra el envejecimiento y existen diversos productos y aplicaciones para nuestro cuerpo. Tenemos por ejemplo el relleno facial (arrugas, ojeras, labios…), alisado de pelo, tratamiento de artrosis de rodillas, aumento de glúteos… etc.

    Interesante artículo por cierto! 🙂

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