La belleza de la piel va de la mano con su salud

Como cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, la piel requiere de acciones preventivas para evitar procesos degenerativos y el envejecimiento prematuro. Esto último es consecuencia de los efectos del medioambiente sobre la piel. Esta membrana cutánea que tanto nos atrae tiene funciones específicas que garantizan un constante equilibrio en nuestro cuerpo: nos protege de la hostilidad externa, mantiene la temperatura corporal relativamente constante, produce vitamina D, es una barrera inmunológica útil para detener diferentes enfermedades, además en la piel se encuentran diferentes sensores neuronales que nos permiten sentir lo que ocurre a nuestro alrededor. La belleza de la piel va de la mano con su salud.

Metabolismo de la vitamina D
Metabolismo de la vitamina D

Este tegumento es un órgano delgado, relativamente plano, está compuesto por dos capas principales: una exterior, más fina, llamada epidermis y otra interna, más gruesa, denominada dermis. Aunque la capa que se encuentra por debajo de la dermis (hipodermis o capa subcutánea), no forma parte de la piel propiamente dicha, por ella pasan los principales vasos y nervios de la piel adyacente. A medida que las personas envejecen pierden la grasa del estrato subcutáneo y las capas propias de la piel, la dermis y la epidermis, se vuelven más delgadas, las fibras elásticas de la dermis se fragmentan, lo que hace que la piel tiende a arrugarse. Las arrugas aparecen primero como una línea fina y luego como un surco al ir la piel perdiendo su firmeza y textura.

Las capas de la piel
Las capas de la piel

Entre los cambios fisiológicos que se pueden observar en la piel en la medida que vamos envejeciendo se encuentra la reducción en la irrigación sanguínea, por lo que las lesiones cutáneas curan más lentamente en las personas mayores. Además, las glándulas sebáceas producen menos sebo protector y por ello la piel se seca con mayor facilidad. Cualquier pérdida de humedad hará que la piel se vea arrugada y reseca.

Además de ser el blanco de varias hormonas, la piel humana es un órgano endocrino el cual posee receptores para hormonas específicas, sintetiza hormonas utilizadas por el cuerpo y es parte de la organización del metabolismo corporal. Además, las células de la piel participan en la activación, inactivación y eliminación de hormonas. Por ejemplo, el andrógeno circulantes dihydroepiandrosterona (DHEA) y la androstenediona la piel las convierten en testosterona o en el potente andrógeno 5α-dihydrotestosterona (5α-DHT). Por lo que, la piel no puede ser considerada como un mero receptor de señales sino como parte del sistema endocrinológico del cuerpo. Históricamente, el sistema endocrino se ha visto como un conjunto de órganos que producen cierto tipo de hormonas. Actualmente, este concepto ha sido sustituido por el de un conjunto de órganos organizados en los cuales las células emiten, reciben y coordinan señales moleculares de distintas fuentes como serían sus células vecinas y ellas mismas. 

Receptoresa de estrógenos
Receptoresa de estrógenos

Las hormonas juegan un papel importante en el desarrollo y en la función fisiológica de la piel. Por ejemplo, el folículo piloso y las glándulas sebáceas son blanco los esteroides androgénicos secretaos por las gónadas y la corteza suprarrenal[1]. Actualmente, el concepto de la piel como un órgano pasivo receptor de estímulos hormonales ha cambiado por uno donde se comprende a la piel como parte de un sistema endocrinológico que transforma y produce hormonas[2]. Uno de los sistemas corporales que más se altera en el proceso de envejecimiento es el hormonal. Al igual que en la mujer, el envejecimiento del hombre está asociado con una disminución de los niveles de las hormonas sexuales. La reducción aproximada de un uno por ciento por año en los niveles de testosterona después de los 30 años de edad ha sido llamado andropausia, aunque este término es impreciso debido a que los niveles de testosterona no “pausan” realmente en el hombre como sí ocurre con el estrógeno en la mujer. Por ejemplo, en el hombre, a partir de los 30 años de edad comienza a disminuir los niveles de testosterona y en la mujer, aproximadamente a los 50 años de edad, presenta una suspensión brusca en la producción de estrógenos, lo que se conoce como menopausia. Estas no son las únicas hormonas que se presentan cambios durante el envejecimiento. El remplazo hormonal, tanto en hombres como en mujeres, parece mejorar sustancialmente la textura y firmeza de la piel.

La protección que nos ofrece la piel depende en gran medida de las características estructurales especiales de la epidermis y de su capacidad para reproducirse y autorrepararse tras lesiones o enfermedades. Para mantener constante el espesor de la epidermis, deben formarse nuevas células al ritmo que se descaman las viejas células de la capa más superficial de la epidermis, la capa córnea. Desde la capa más profunda de la epidermis (estrato basal), las células empujan hacia arriba las capas sucesiva para remplazar a las células muertas y mantener la piel integra y viva. Este proceso de renovación cutánea se mantiene durante toda la vida pero su tiempo de recambio va alargándose con la edad. Este alargamiento en el tiempo de recambio celular es uno de los factores que contribuyen a la aparición de los hundimientos finos que vemos en la piel y que llamamos arrugas.

Piel que va perdiendo elasticidad
Piel que va perdiendo elasticidad

El proceso de recambio celular se puede acelerar por abrasión de la superficie cutánea, que tiende a eliminar algunas de las capas celulares. El resultado es una intensa estimulación de la división celular que hace que se reduzca el tiempo de recambio y de regeneración de la epidermis. Este es el principio fisiológico que rige las terapias exfoliativas, dermabrasivas y las diferentes variantes con rayos láser. Por otro lado, cuando hay un proceso abrasivo prolongado, donde se produce un estrato superficial anormalmente grueso en el punto de la fricción, se forma lo que comúnmente llamaos callos

La dermis, está formada por una capa papilar y una reticular más profunda. La capa reticular consta de haces de colágena, lo que le proporciona una gran resistencia a la tracción y una red de elastina, que actúan como fibras elásticas y extensibles, de ahí su nombre. Estos dos tipos de fibras le dan a la piel textura y tonicidad. La resistencia mecánica de la piel está en la dermis y, además de fungir como elemento protector, constituye una zona de almacenamiento de agua e importantes electrólitos. Uno de los factores más importantes en el proceso de envejecimiento es el cambio de la estructura molecular de las fibras de colágeno, que se acelera con la luz ultravioleta.  La destrucción del colágeno y la acumulación anormal de las fibras elásticas hacen que la piel pierda su firmeza y elasticidad, profundizando las arrugas finas que comenzaron con el alargamiento del tiempo de recambio celular de la epidermis.

Estructuras de la dermis
Estructuras de la dermis

La mejor manera de prevenir un daño prematuro en la piel es evitando la exposición excesiva al sol, particularmente durante las horas de 10:00 AM a 4:00 de la tarde que es cuando más del 80 por ciento de los rayos UV están presente. Si usted trabaja o hace deporte o simplemente le gusta recrearse bajo los rayos del sol recuerde que los bloqueadores o filtros solares deben de aplicarse por lo menos 20 minutos antes de salir al sol. Siembre debe de usar un protector solar con un factor de protección mayor de 15 y si usted es de tez blanca debe de utilizar uno de FPS mayor de 30. No fume, es veneno para su piel.

Rayos ultravioletas
Rayos ultravioletas

Si ya el tiempo ha hecho su efecto debe comenzar un plan emergente. Primero debe de asegurarse de utilizar un jabón neutro, evite el agua con cloro de las albercas, no utilice jabones perfumados que irritan la piel y mantenga su piel humectada. Luego de haber tomado estas precauciones puede utilizar algunas de las opciones que existen en el mercado para fortalecer la red fibrosa de colágena y elastina que dan firmeza a su piel.

Agua y jabón para la piel
Agua y jabón para la piel

Las sustancias más comunes para el rejuvenecimiento de la piel son de uso tópico: el Retinol-A (tretinoína tópica), ácido láctico, ácido glucólico, ácido salicílico, omega-3 (EPA) y los anti-oxidantes como la vitamina E (alfa tocoferol) y la vitamina C. Aún después de todo esto queda todavía la opción de algo más invasivo: la descamación química (peeling), el levantamiento de la piel quirúrgicamente (face-lifts), las inyecciones de colágena y el tratamiento con la toxina botulínica. 

Recuerde, el cuidado de la piel comienza por la epidermis, que es la más externa y luego por la dermis, que es donde se encuentran las proteínas que dan firmeza y tonicidad a la piel. La salud de nuestra piel traerá como beneficio una apariencia más joven y bonita. No se trata de detener el reloj sino de mantenerse saludable. La combinación de alguno de estos tratamientos junto a las medidas preventivas adecuadas le dará el efecto deseado.

Adam y Eva
Adam y Eva

[1] Zouboulis CC, Picardo M, Reichrath J., et al., (2009), The sebaceous glad and the pilosebaceous unit as an endocrine organ. Dermato-Endocrinology 1:63-107.

[2] Labrie F, Luu-The V, Labrie C, Pelletier G, El-Alfy M., (2000) Intracrinology and the skin. Horm Res 54:218-29.

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