La bipedestación, el parto y el comportamiento sociocultural del ser humano

Por lo general, al hablar sobre comportamiento nos referimos inmediatamente a la actividad mental y al cerebro, olvidándonos del cuerpo y del mundo que nos rodea. Los cambios evolutivos en el cerebro de los Homínidos fueron fundamentales para alcanzar lo que es hoy el ser humano. No menos importante, los cambios en la estructura corpórea de los Homínido fueron trascendentales en el comportamiento futuro. La incursión del Homo sapiens en la historia fue acompañada de su bipedestación, lo cual en principio le permitiría adaptarse mejor al medio ambiente que le rodeaba. Pero esta transformación evolutiva cambió por completo el tipo de parto que tenían nuestros antepasados los primates. Nuestra especie se convirtió en una altamente altricial. Somos organismos que debemos madurar después del nacimiento para alcanzar las características del individuo adulto, requiriendo de un largo proceso de aprendizaje. El parto reflejó dolor, vulnerabilidad y engendro de un producto indefenso.

La bipedestació, Huxley evolucion
La bipedestació, Huxley evolucion

Al nacer, el cerebro del recién nacido se encuentra muy inmaduro, su volumen es aproximadamente de un 25 por ciento de lo que será en la vida adulta. Esto es una condición, en parte, producto de la bipedestación y en parte de la evolución que la pelvis que la mujer sufrió en este proceso. Comparativamente, los chimpancés nacen con un cráneo de aproximadamente un 50 por ciento del que van alcanzar en la edad adulta y en el caso de los macacos es de hasta de un 70 por ciento del tamaño que tendrán en plena madurez. Estas diferencias en el tamaño del cerebro del neonato, en relación al tamaño del adulto, refleja la diferencia entre especies del tiempo que tomará su desarrollo y de la dependencia del apoyo social durante el mismo.

Neonato
Neonato

Un parto y una crianza de esta naturaleza ejercieron una fuerte presión sobre diversas áreas del cerebro que, aunque mantenían cierta similitud con la de sus antecesores los primates, había adquirido nuevas cualidades, la empatía. La capacidad cognitiva de percibir lo que otro individuo puede sentir y el sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra, actuó como un importante factor de cohesión social que involucró la comprensión y la comunicación entre las partes. Esta nueva especie pudo comprender los estados internos de otros individuos a través de las simulaciones motoras implícitas, en otras palabras, comprendió lo que otros hacen o piensan porque su cerebro activa programas que utilizaría para llevar a cabo acciones similares[1]. En algún momento de nuestra vida hemos experimentado lo aversivo que representa el ser testigo del dolor ajeno. Si vemos la cara de nuestra pareja expresando dolor, nos sentimos fuertemente angustiados. El parto y la crianza fueron valorados socialmente cuando los observadores comprendieron y vivieron de forma espectral lo observado. La fertilidad es algo valorado y venerado por todas las culturas.

El parto natural
El parto natural

El comportamiento gregario se hizo una necesidad biológica, mientras más indefenso es el recién nacido más necesidad tiene de cada uno de los individuos que componen el grupo. Esto puede ser una de las causas del porque las sociedades paleolíticas mantenían a personas que no participan en el proceso directo de la producción u obtención de alimentos. Estas transformaciones corporales se reflejaron en el comportamiento social, lo que a su vez permitió el desarrollo cultural. En la especie humana la selección cultural es amplificada por su carácter intencional[2]. Dehaene, citando a David Premack, señala que el Homo sapiens es el único primate con sentido pedagógico. Sólo el ser humano atiende el conocimiento y los estados mentales de otros con el fin de enseñarles. No tan sólo transmitimos activamente lo que consideramos más útil, sino como es particularmente evidente con la escritura, intencionalmente la perfeccionamos. Hace aproximadamente 5 mil años, los primeros escribas dieron con un extraordinario potencial arraigado en nuestros circuitos cerebrales: la posibilidad de transmitir el lenguaje a través de la visión. Esta idea inicial fue luego perfeccionada por generaciones posteriores de escribas. Una larga cadena de tradición de enseñanza nos une a estos primeros escritores que trabajaron diligentemente, de generación en generación, haciendo su invento fácil de asimilar por nuestro sistema visual heredado de los primates.

Escritura egipcia
Escritura egipcia

Las estructuras de nuestro cerebro está fuertemente constreñidas y sólo un pequeño elemento de plasticidad permite adaptarnos a las representaciones culturales que nos rodean. En su hipótesis de reorganización o reciclaje neuronal, Dehaence plantea que existen “atractores culturales” (un atractor es el conjunto al que el sistema evoluciona después de un tiempo suficientemente largo), lugares universales de competencias que son compartidos por todos los seres humanos. Por lo que ultimadamente, se puede decir que las representaciones culturales estables, que definen el núcleo de un grupo humano, son aquellas que pueden ser rápidamente incorporadas a la arquitectura del cerebro humano, debido a que estas encuentran eco en los circuitos neuronales prexistentes capaces de ser reciclados eficientemente[3].

El efecto mariposa, un atractor extraño
El efecto mariposa, un atractor extraño

Un ejemplo del reciclaje neuronal relacionado con la cultura es lo ocurrido en el área occipito-temporal izquierda, la cual originalmente evolucionó para reconocer imágenes naturales y actualmente los seres humanos la utilizan para identificar palabras. Mientras que en el mono esta área recompone la imagen proveniente de la retina para identificar objetos, en el cerebro humano se utiliza para identificar las palabras. Laurent Cohen y Dehaene la reconocen como el área de la forma visual de la palabra. Actualmente, se le llama “buzón”, ya que se encarga de las letras (cartas) recibidas. La habilidad de esta región cortical de reconocer palabras y transmitir su identidad a otras áreas resulta de dos procesos evolutivos: La emergencia lenta de un mecanismo eficiente de reconocimiento invariante de objetos que apareció en el curso de la evolución de los mamíferos y la rápida adaptación cultural del sistema de escritura encajando en este nicho cortical. Nuestra cultura literaria descansa, pues, en dos sucesos recíprocos: ésta encontró un nicho cerebral natural en la corteza occipito-temporal y a su vez esta área se transformó en un dispositivo de lectura dada su capacidad plástica de aprender.

Los cambios estructurales que llevan a funciones novedosas en los organismos son el producto de las modificaciones en la conformación genética de estos. Mientras que los cambios comportamentales novedosos son el producto de la interacción cuerpo-cerebro con el mundo, efecto que Edelman llama la “Trinidad Comportamental”[4]. Esto es el caso del lenguaje y la conciencia, donde la interacción social puso en práctica las funciones novedosas del nuevo organismo, el Homo sapiens. Las estructuras neuronales del Homo sapiens primitivo estuvieron bajo una fuerte presión evolutiva, lo que hizo capaz el desarrollo de las potencialidades inherentes en ellas. Se desarrollaron no tan sólo las funciones obvias relacionadas a las estructuras heredadas, sino que el cerebro se reorganizó dentro de las variantes posibles creando tanto nuevas redes neuronales como algo tan novedoso como las redes sociales y afectivas.

simbolos numericos
simbolos numericos

En el proceso de construcción del mundo del ser humano, éste se enfrentó a tres presiones medioambientales y corporales[5]: El primero consistió en la producción de los medios indispensables para la satisfacción de las necesidades de vivienda, alimentación, bebida, ropa, etc., es decir, la producción de la vida material misma. La segunda consistió en que la satisfacción de esta primera necesidad, la acción de satisfacerla y la adquisición del instrumento necesario para ello condujeron a nuevas necesidades, y esta creación de necesidades constituye un aspecto primordial en la supervivencia de la especie. Un tercer aspecto, imprescindible para  la continuidad de la especie fue su reproducción. Todas estas presiones las enfrentó socialmente.

Mujer dando a luz ayudada por dos diosas egipcias, Hathor, diosa del amor, y Taweret, diosa de la fertilidad.
Mujer dando a luz ayudada por dos diosas egipcias, Hathor, diosa del amor, y Taweret, diosa de la fertilidad.

[1] Rizzolatti, G. & Craighero, L. The mirror-neuron system. Annu. Rev. Neurosci. 27, 169–192 (2004)

[2] Dehaene S. (2010), Reading in the Brain, The new science of how we read, Pinguin Books, USA

[3] Ibid p148-149

[4] Edelman GM., Gally JA. and Baars BJ., 2011, Biology of consciousness, Frontiers in Psychology/ Consciousness Research, Vol 2, Article 4, 2

[5] Marx C., Engels F., Feuerbach. Oposición entre las concepciones materialistas e idealistas, Obras Completas, Traducción al Español, Ed Progreso, Cap. I de la Ideología Alemana, p 26-28, 1980, Moscú

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