La hidratación de la piel, tarea de muchas estructuras y compuestos

La piel representa una barrera corporal que constituye aproximadamente el 16 por ciento del peso total del ser humano. Este tegumento es un órgano delgado, relativamente plano, está compuesto por dos capas principales: una exterior, más fina, llamada epidermis y otra interna, más gruesa, denominada dermis. Aunque la capa que se encuentra por debajo de la dermis (hipodermis o capa subcutánea), no forma parte de la piel propiamente dicha, por ella pasan los principales vasos y nervios de la piel adyacente. La función primaria de la piel es la de proteger al cuerpo contra el medio ambiente externo, para esto cuenta con un complejo sistema jerarquizado que le permite cumplir plenamente esta función[1].

La piel, atracción y barrera
La piel, atracción y barrera

 

Sin los mecanismos protectores que posee la piel el medio interno no podría mantener una constancia relativa, independientemente del medio externo. Las dos capas de la piel, la dermis y la epidermis, actúan juntas para formar una resistente envoltura impermeable que nos protege de la desecación y de los riesgos de la contaminación química y microbiana. La capacidad de la piel para actuar como barrera protectora frente a los ataques del medio ambiente comienza con el correcto funcionamiento de una fina película de material emulsionado que se extiende sobre su superficie. Esta película superficial se forma con restos celulares que constantemente se desprenden de la epidermis los que mezclan con las secreciones de las glándulas sudoríparas y sebáceas. La composición de esta substancia protectora comprende tres grupos de compuestos químicos: el primero son lípidos y aminoácidos procedentes de la descomposición de las células descamadas; el segundo contiene ceras del sebo, triglicéridos y ácidos grasos procedentes de las glándulas sebáceas; el último grupo procede de las glándulas sudoríparas en forma de sudor y está compuesto por agua, amoníaco, ácido láctico, urea, y ácido úrico.

Glándula sudoripara
Glándula sudoripara

La pérdida de esta substancia protectora ocasiona la resequedad de la piel. Aunque todos sufrimos en grado variable de piel reseca, los factores ambientales, hormonales y genéticos influyen en la gravedad del daño que puede sufrir la composición de este material emulsionado. Los rayos solares, el polvo, la humedad, el frio, los detergentes irritantes, los jabones alcalinos son algunos de los factores ambientales que hacen estragos en la piel, especialmente en la cara y en las manos. Estos factores afectan el pH, término químico que quiere decir el potencial de hidrógeno en una substancia, en el caso de la piel, la cual es ligeramente, las substancias que alteran el pH remueven las grasas naturales de la piel haciéndola más vulnerable a la irritación y a las infecciones.

Glándula sebácea
Glándula sebácea

 

Tradicionalmente, la piel humana ha sido considerada como el blanco de varias hormonas. En el caso de las hormonas sexuales, éstas participan directamente en el desarrollo y en el control fisiológico de la piel. Por ejemplo, el folículo piloso y las glándulas sebáceas son blanco los esteroides androgénicos secretaos por las gónadas y la corteza suprarrenal[2]. Actualmente, el concepto de la piel como un órgano pasivo receptor de estímulos hormonales ha cambiado por uno donde se comprende a la piel como parte de un sistema endocrinológico que transforma y produce hormonas[3].

Producción de hormonas
Producción de hormonas

La piel, a su vez, es un órgano endocrino el cual posee receptores para hormonas específicas, sintetiza hormonas utilizadas por el cuerpo y es parte de la organización del metabolismo corporal, además, participa en la activación, inactivación y eliminación de hormonas en células de la piel. Por ejemplo, el andrógeno circulantes dihydroepiandrosterona (DHEA) y la androstenediona se convierten en testosterona o en el potente andrógeno 5α-dihydrotestosterona (5α-DHT). Por lo que, la piel no puede ser considerada como un mero receptor de señales sino como parte del sistema endocrinológico del cuerpo. Históricamente, el sistema endocrino se ha visto como un conjunto de órganos que producen cierto tipo de hormonas. Actualmente, este concepto ha sido sustituido por el de un conjunto de órganos organizados en los cuales las células emiten, reciben y coordinan señales moleculares de distintas fuentes como serían sus células vecinas y ellas mismas.  Esta relación de hormona-piel es bastante evidente en la pubertad, sobre todo se observa en el desarrollo de los vellos. Las investigaciones más recientes han demostrado que los niveles de colágeno tanto en la piel como en los huesos disminuyen rápidamente en los años inmediatos después de la menopausia.  En la menopausia, la disminución de los niveles de estrógeno (hormona femenina) afecta el contenido graso de las células superficiales de la piel (estrato córneo) y reduce también el contenido de la molécula glucosamina de la dermis.

Histológicamente, la epidermis se considera un tejido epitelial escamoso estratificado compuesto por múltiples capas de células llamadas queratinocitos. Los queratinocitos cumplen con varias funciones, la más conocida es la de producir queratina, pero además sintetizan otras sustancias químicas, como: alfa interferón, prostaglandinas, factores estimulantes de colonias granulocíticas-monocíticas, factor activador de los timocitos, derivado de las células epidérmicas (ETAF). Los queratinocitos se renuevan continuamente por división mitótica provenientes de las células basales. A medida que se forman nuevas células en la capa basal éstas se desplazan lentamente hacia la superficie del epitelio.

Queratinización
Queratinización

Las modificaciones estructurales que experimentan durante este viaje posibilita la distinción en cuatro zonas en los cortes histológicos perpendiculares a la superficie cutánea. Estas zonas son las siguientes: el estrato basal, el estrato espinoso (estrato de Malpighio), el estrato granuloso y el estrato córneo. El estrato córneo es la capa más superficial de la epidermis. Está formada por células muy finas que se encuentran muertas y siempre están desprendiéndose. La capa córnea se llama zona de barrera de la piel porque actúa precisamente como una barrera para la pérdida de agua y para muchos otros peligros ambientales, que van desde los gérmenes y las sustancias químicas nocivas hasta el traumatismo físico. La habilidad de la piel de retener agua depende, pues, del contenido graso del estrato córneo junto a los niveles de moléculas glucosaminicas de la dermis.

Estratos de la piel
Estratos de la piel

A medida que vamos envejeciendo los niveles de hormonas sexuales van disminuyendo y las glándulas sebáceas y sudoríparas disminuyen su actividad. La menor producción de sebo hace que la piel y el pelo sean menos flexibles, con más probabilidad de arrugarse y romperse. La pérdida de la función de las glándulas sudoríparas afecta negativamente la capacidad del cuerpo para enfriarse durante el ejercicio o cuando la temperatura exterior es alta. La disfunción glandular afecta directamente la producción de los elementos que conforman la película superficial, por lo que ésta se ve considerablemente reducida.

Envejecimiento
Envejecimiento

Las cremas humectantes ayudan a prevenir la resequedad, los desgarros y los rasguños de la piel. Éstas deben de ser aplicadas mientras la piel está aún húmeda después de bañarse y si usted se maquilla deben ser aplicadas antes de ponerse base. Las cremas humectantes ayudan a mantener la hidratación de la piel de varias formas: Una de ellas es por oclusión, por ejemplo, las jaleas derivadas de petróleo (vaselina) actúan previniendo que el agua se evapore; otras, como en el caso de la glicerina, actúan extrayendo agua hacia la superficie de la piel de tejidos más profundos. En el caso de compuestos como el monolaurin (Glylorin), éste contiene una mezcla de ácidos grasos que restauran en parte la barrera natural de la piel impidiendo que la piel se dañe y pierda su humedad.

La dermatología cosmética ha evolucionado grandemente y actualmente tiene una gran influencia en el mercado. Usted puede encontrar una amplia variedad de cremas humectantes, unas con elastina y colágena o queratina, y otras con ingredientes de protección de la piel: filtro solar, ácidos alfa hidroxy (ácido salicílico o glucólico). La colágena y la queratina pueden proporcionar una película fina que estira la piel temporalmente. Todas ellas varían en precio pero el efecto de mantener la piel humectada cualquier crema barata se lo ofrece.

Cremas de la piel
Cremas de la piel

Las cremas con isoflavone, un derivado de la soya, han demostrado tener actividad benéfica sobre la resequedad y las arrugas. Actualmente se investiga sobre el uso de estrógeno en forma tópica, se requiere saber las dosis a las cuales se adquieren los beneficios del reemplazo hormonal sin los efectos secundarios recientemente identificados. Aunque el uso de este tratamiento está ampliamente difundido usted debe discutirlo con su médico antes de iniciarlo.

 

 

 


[1] Slominski AT., Zmijewski MA., Skobowiat C., Zbytek B., Slominski RM., Steketee JD., (2012) Sensing the environment: regulation of local and global homeostasis by the skin’s neuroendocrine system, Advances in Anatomy, Embryology and Cell Biology 212 1–115.

[2] Zouboulis CC, Picardo M, Reichrath J., et al., (2009), The sebaceous glad and the pilosebaceous unit as an endocrine organ. Dermato-Endocrinology 1:63-107.

[3] Labrie F, Luu-The V, Labrie C, Pelletier G, El-Alfy M., (2000) Intracrinology and the skin. Horm Res 54:218-29.

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