Los movimientos sociales y la filosofía en el devenir histórico

La reflexión sobre el quehacer político y el discurso filosófico postmoderno nos obliga, mínimamente, al análisis del pensamiento marxista, sobre todo si éste se dirige a comprender los cambios sociales del momento. El profundizar exclusivamente sobre la “praxis” de las diferentes tendencias en los grupos que integran los movimientos sociales, tanto partidos como grupos civiles, no nos va a permitir avanzar muy lejos, dado el nivel de eclecticismo existente dentro de todos ellos. Por ejemplo, entre los integrantes de estos grupos, algunos de ellos reclamen ser marxistas aunque sus postulados son anti-desarrollistas, algo muy contradictorio. Es muy común escuchar en estos grupos que todo en occidente es malo, que la ciencia obedece a los intereses del capital y por tal motivo, nos debemos apegar a los saberes comunitarios, aunque en principio estos planteamientos sean evidentemente anti-marxistas.

Carlos Marx es un ejemplo de su tiempo, innegablemente occidental-eurocentrista, racionalista de racionalistas, hijo de la Ilustración, las leyes del discurso económico de Marx comparten las prácticas discursivas de los criterios de la formación del discurso científico propio del siglo XIX[1]. Su creencia en el progreso, el desarrollo y en la evolución de la sociedad lo harían hoy galardonador de las más terribles acusaciones. Su evidente admiración por los descubrimientos científicos va de la mano con su firme creencia de que el desarrollo de las fuerzas productivas y de los adelantos tecnológicos crearían las condiciones para la toma del poder del proletariado así como para la posibilidad de que el ser humano pudiera poseer el ocio creativo una vez establecida la sociedad comunista.

Karl Marx
Karl Marx

El movimiento filosófico que nutre el pensamiento de Marx es evidentemente el de la Ilustración. Si bien, Marx nace en un momento en que el romanticismo se encuentra en su apogeo (movimiento cultural y político que se origina como una reacción contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo), es la filosofía hegeliana la que atrae su atención. Su erudición evidencia su convicción en la razón, como medio conducente al conocimiento. No hay lugar a dudas que la filosofía elaborada por Marx es liberadora, en la medida en que va dirigida a la construcción de una sociedad sin explotación del ser humano, ideales propios de la Ilustración. En sus investigaciones se encuentra patente el proyecto teórico de la Ilustración: la construcción de una ciencia de la naturaleza humana así como de una ciencia de la sociedad. Su proyecto, a diferencia de los naturalistas se basa en conocer la transformación del ser humano a través de los procesos históricos. Su búsqueda reside, pues, en establecer el mecanismo general de todo cambio social, para lo cual utiliza el método dialéctico de Hegel, aunque transformado como materialismos dialéctico.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel
Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Sin embargo, la concepción propia de la teoría marxista, así como los errores metodológicos y prácticos de Marx, facilitaron la construcción de estados de terror que al día de hoy persisten. Marx llega a la teoría política en medio de un mundo europeo en transformación. El pensamiento de Marx se nutría de los socialistas utópicos que habían levantado la voz contra el capitalismo despiadado, de la pobreza extrema del proletariado inglés que anunciaba un estallido social, de la inestabilidad de los gobiernos francés que después de la revolución presumían un cambio radical en la orientación política del país. Los dos documentos que mejor ejemplifican el pensamiento de Marx en ese momento, aunque se ha señalado el carácter de borrador o ligereza en la redacción de ellos son: la Ideología Alemana y el Manifiesto Comunista. En ellos se plasma la concepción de Marx sobre el devenir histórico y su desarrollo potencial, esto es, la toma del poder por el proletariado y la extinción del capitalismo. Dos premisas políticas fundamentales e innegables del quehacer político de aquel momento y de hoy, para todo el que se llama marxista.

Socialismo utópico
Socialismo utópico

Las conclusiones a la que llega Marx en estos documentos son contrarias a su propio método de análisis. La visión de lo que podríamos llamar pre-historia, la cual Marx sustenta proviene primordialmente del libro “La sociedad antigua” del antropólogo estadounidense Lewis Henry Morgan[2]. Mientras Morgan establece varias secuencias de evolución de los diferentes aspectos de la vida en sociedad: subsistencia, gobierno, lenguaje, familia, religión, arquitectura, propiedad, y luego las cruza, estableciendo tres estadios de evolución de las sociedades humanas: salvajismo, barbarie y civilización. A diferencia del investigador norteamericano, Mark-Engels, por requerimiento metodológico de la dialéctica, categorizan cuatro estadios marcadamente definidos: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo y capitalismo. Si aplicamos el método elaborado por Marx para conocer el devenir histórico (presumiendo corrección en el método) la lucha de contrarios debería enfrentar al sojuzgado con el dominante, siendo el sojuzgado el elemento revolucionario en el devenir. Sin embargo, esto no ocurre así en la transición de la supuesta sociedad comunista primitiva al esclavismo, en ella se imponen los grupos dominantes emergentes, no el sector explotado o dominado y ni siquiera se logra ver un hibrido entre estos. En el caso del esclavismo ocurre exactamente lo mismo, los patriarcas, guerreros y sacerdotes se imponen como amos de los esclavos. En la transición del esclavismo al feudalismo se observa el mismo fenómeno, es el sector emergente, poseedor de riquezas  el que impone el nuevo modelo de económico y no los esclavos. En este caso, los terratenientes y clérigos cristianos, con sus monasterios y castillos, marcan las características clásicas del feudalismo. Tan poco es diferente lo que ocurre en el seno del feudalismo, la burguesía, como grupo emergente se subleva contra los señores feudales, no es la plebe la que hace el cambio. Metodológicamente es inadmisible, ya sea por la vía de análisis de la negación de la negación, la lucha de contrarios o por la relación entre tesis-antítesis-síntesis establecer que una de las partes en contradicción se imponga por encima de la otra. El movimiento entre los grupos antagónicos da como resultado un tercer elemento emergente, no la imposición de una de las partes en conflicto. En la actualidad es un error metodológico el pensar que el proletariado habría de hacer una revolución y extinguir el capitalismo. El grupo emergente en este caso es la pequeña burguesía (intelectuales, militares, políticos, entre otros), los mejores ejemplos son Napoleón y Lenin, todos los demás confirman la regla (no existe ninguna diferencia entre Stalin y Hitler). Es por esta razón que los partidos políticos sirvieron tan efectivamente para alcanzar la administración de los estados. La toma del poder, ya fuera por golpes de estado, revoluciones o por la vía de las elecciones fue por la clase emergente pequeño burguesa y no por el proletariado.

Iósif Vissariónovich Stalin
Iósif Vissariónovich Stalin

Un segundo error, fundamental en el pensamiento marxista, fue el suponer la transición del capitalismo al comunismo como un proceso “natural”, error que se profundizó con la propuesta de abolir la propiedad privada y centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado. El proceso productivo está constituido por la articulación de la producción, la distribución, el cambio y por el consumo. Cada una de estas partes se encuentra íntimamente relacionadas y podríamos decir que la inexistencia o el disfuncionamiento de algunas de ellas atenta contra todo el proceso. La actividad “autónoma” de las partes le confiere dinamismo al sistema productivo estimulando una mayor productividad a través de un mayor consumo. Si ben, Marx explicó en detalle este tipo de relación no contemplo, o mejor dicho, supuso falsamente que el Estado centralizador de los medios de producción transitaría de manera natural hacía la extinción de sí mismo y hacía el libre desarrollo del ser humano. Nunca imaginó que la clase emergente representada en el “partido único-burocracia-Estado” se perpetuaría a través del control de una economía de subsistencia.

Antiguo edificio del Comité Central del Partido Comunista, ahora una unidad de la Administración del Presidente de Rusia.
Antiguo edificio del Comité Central del Partido Comunista, ahora una unidad de la Administración del Presidente de Rusia.

Al centralizar el proceso productivo en manos del Estado, éste se convierte en el principal consumidor, condición necesaria para su reproducción, mientras que es a la misma vez es el distribuidor y el mediador del intercambio. La economía se convierte en un circuito, herméticamente cerrado, que sólo tiene como medio para crecer la reducción del consumo social, la explotación de la “población” manteniéndola en condiciones de subsistencia y aumentando el comercio con el exterior. El dinero deja de tener valor como instrumento de cambio y la libreta de racionamiento de consume lo sustituye. Los bienes y servicios que la población recibe es el mínimo de gastos necesarios para que el Estado se reproduzca. La centralización de los medios de producción en manos del Estado o de cualquier otra entidad no hace más que asfixiar la economía.

La cola para obtener pan en la URSS
La cola para obtener pan en la URSS

Si bien, Marx dedicó la mayor parte de su vida analizando e intentando comprender el sistema capitalista, no invirtió mucho tiempo en el análisis ni en la construcción hipotético de una sociedad sin clases. Creyó firmante en un nuevo “Estado de clase” como proceso que ocurre en el curso de la revolución social que conduce al socialismo, en el carácter revolucionario del proletariado y en la eliminación de la propiedad privada como medio para la eliminación de las contradicciones de la filosofía dialéctica. La insuperable contradicción entre necesidad y libertad fue un caballito de batalla contra la población en el bloque soviético, se invocó permanentemente para apaciguar la carencia de artículos de consumo y la ausencia de libertad. El discurso cientificista de la teoría marxista se sustentó en supuestos falsos y su determinismo histórico-económico reprodujo la ideología filosófica dominante del momento en que se desarrolló. Sabiendo que errores prácticos y metodológicos de esta naturaleza le costaron la libertad y la vida a millones de personas, el movimiento social alternativo al neoliberalismo enfrenta un reto inigualable en la historia, desechar las salidas grandilocuente y elaborar una o varias teorías que garanticen el cambio pero a su vez que preserven la vida y la libertad humana.

La libertad y la justicia
La libertad y la justicia

 

[1] Foucault M. (2009) El Yo Minimalista, ed. La Marca, Buenos Aires, p 29

[2] Ancient society. (Researches in the lines of human progress from savagery through barbarism to civilization, Nueva York)

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