Teoría y práctica en el descontento social contemporáneo

Actualmente, el marxismo ha entrado en desuso en los principales centros académicos, sin embargo, en algunos sectores de la clase media y en grupos fuertemente atacados por los gobiernos neoliberales en turno, continúa siendo utilizando como referente en sus estrategias políticas. La utilización de los referentes marxistas no necesariamente guarda relación con el análisis teórico-crítico de la praxis política de los militantes identificados con Karl Marx, por lo que la acción se acompaña más bien de enunciados comunes fácilmente digeribles. La praxis política de los militantes que mantienen un referente marxista es más bien un eclecticismo ideológico, lo que hace casi imposible un debate coherente sobre la materia. Por esta razón resaltaré algunos hechos históricos referentes al asunto y retomaré algunos documentos elaborados por Marx para reflexionar sobre los desaciertos de la teoría marxista.

Karl Marx
Karl Marx

Podríamos pensar que el protestantismo, como un todo, sin tomar en cuenta sus variantes, llenó el vació ideológico que generaron los cambios políticos y económicos que dieron pie al paso de lo que hoy conocemos como capitalismo, Sin embargo, cada región europea, por no decir nación, utilizó la filosofía que mejor se amoldó a sus intereses para cohesionar y moldear una sociedad emergente que rompía bruscamente con el pasado. Este fenómeno, aunque con muchas interrogantes, lo describe muy bien Foucault[1]: “La Revolución francesa, incluso podemos decir que el Imperio napoleónico, establecieron con Rousseau y, de una forma más general, con la filosofía del siglo XVIII, lazos orgánicos. Lazo orgánico entre el Estado prusiano y Hegel; lazo orgánico… entre el Estado hitleriano, Wagner y Nietzsche. También, evidentemente, lazos entre el leninismo, el Estado soviético y Marx. En el siglo XIX aparecen en Europa algo que no existió nunca: Estados filosóficos, podríamos decir, Estados-filosofías, filosofías que al mismo tiempo son Estados y Estados que se piensan, que se reflexionan, se organizan y definen sus opciones fundamentales a partir de proposiciones filosóficas, en el seno de sistemas filosóficos y como la verdad filosófica de la historia… Ahora bien, estas filosofías de la libertad han producido, a su vez, formas de poder que, bajo la forma de terror, ya bajo la forma de la burocracia o incluso bajo la forma del terror burocrático, fueron incluso, lo contrario del régimen de la libertad, incluso lo contrario de la libertad convertida en historia.”

Michel Foucault
Michel Foucault

De acuerdo al autor, la filosofía legitima los poderes irrefrenables en mayor medida que el apoyo dogmático de la religión. “Esta paradoja se convierte en una crisis aguda con el estalinismo, el estalinismo que se presentaba, más que ningún otro, como un Estado que era, al mismo tiempo, una filosofía, una filosofía que precisamente había anunciado y predicho la desaparición del Estado, y que, transformada en Estado, se convirtió verdaderamente en un Estad privado, separado de cualquier reflexión filosófica y de cualquier reflexión posible. Es el Estado filosófico convertido literalmente en inconsciente bajo la forma de Estado puro[2].” Después de la muerte de Stalin y a partir de las declaraciones de Nikita Kruschevnota, Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1953 y 1964, las críticas sobre el desarrollo de la Unión Soviéticas recayeron exclusivamente en la persona de Stalin, jamás hubo una revisión de las teorías económicas y filosóficas de Marx. Sin embargo, es en la propia filosofía marxista donde se encuentra la semilla de la perversidad, no tan sólo del estalinismo, sino de todas las demás variantes existentes en las décadas posteriores. En la segunda mitad del siglo XIX los bakuninistas iniciaron un fuerte ataque a las teorías marxistas señalando que, el socialismo de estado propuesto por Marx conduciría inevitablemente al domino despótico de una minoría privilegiada sobre el resto de la población, incluyendo a los obreros. En 1873, Bakunin continuaba el ataque en su libro “Estatismo y Anarquismo”, insistiendo en que “el estado socialista visualizado por Marx crearía despotismo por un lado y esclavitud por otro.” “La teoría marxista, agregaba Bakunin, es una falsedad detrás de la cual se esconde el despotismo de una minoría gobernante, una falsedad tanto más peligrosa cuanto aparece como la expresión ostensible de la voluntad del pueblo”[3].

Nikita Kruschevnota, Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1953 y 1964
Nikita Kruschevnota, Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1953 y 1964

Los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, aunque descubiertos en 1920 e incorporados a la biblioteca marxista en esa fecha, desde su origen sentaron las bases del cuerpo teórico elaborado por Marx. En ellos se expone el carácter moralista (judeo-luterana) de la teoría marxista, los primeros esbozos de la teoría económica basados en la lectura de los clásicos ingleses, la adopción del concepto comunista junto con el estudio de los socialistas utópicos y la crítica a la dialéctica hegeliana. El propio Marx señala que sus resultados sobre el estudio de la Economía Política fueron alcanzados mediante el análisis empírico del estudio crítico de la misma, en definitiva, un análisis racional de la información disponible.

Estos manuscritos exponen uno de los principales errores de Marx, a saber: el creer que la metodología idealista dialéctica dejaba de ser especulativa sólo por el hecho de que se le transformara en materialista. Lo que además, según él la hacía científica. Al adoptar el método de análisis hegeliano, Marx quedó atrapado en las categorías dialécticas y lo que pudo ser un discurso entendible para sus contemporáneos se transformó en galimatías sólo entendible por los iniciados. Su fe en la dialéctica materialista fue de tal magnitud que creyó que estas podían explicar no tan sólo las leyes del desarrollo histórico-social sino todas las leyes de la naturaleza. Ejemplo de esto lo encontramos en Federico Engels, el cual intentó explicar las leyes de la naturaleza a partir del materialismo dialéctico, presentado en su libro la Dialéctica de la Naturaleza. El entusiasmo ideológico era tal que un grupo de marxistas le llevo el libro a Albert Einstein (premio Noble de Física) para que lo leyera, a lo que el científico señaló, “el contenido no tiene demasiado interés ni desde el punto de vista de la física actual ni para la historia de la física”[4], en otras palabras, no sirve. Esta concepción metodológica llevó a Marx y a Engels a vislumbrar la dinámica histórico-social de forma lineal-determinista, como bien los señala Palmer: “La inevitabilidad de la caída del capitalismo y del advenimiento del socialismo, como fatalidades históricas universales, como algo sujeto a las leyes inmanentes del desarrollo, se pueden encuadrar sólo en una concepción unilineal de la evolución, en un esquema de formaciones socioeconómicas que se suceden inexorablemente”[5]. Esta concepción lineal-determinista se sostiene con la interpretación de la historia como un devenir mecánico, propio de Descartes o Leplace.

Pierre-Simon; marquis de Laplace
Pierre-Simon; marquis de Laplace

Marx, desde sus primeras incursiones en la filosofía-económica, unida fuertemente con la política, deja claramente expuesto el carácter de “Naturaleza” de su concepción metodológica. Tanto él como Engels pensaron que tanto la naturaleza como la historia se regía por las leyes de la dialéctica. En los Manuscritos del 1844 no sólo se vislumbra el determinismo económico del “devenir” histórico sino lo relación que éste tiene con la propia Naturaleza. En ellos se señala[6]: “El comunismo como superación positiva de la propiedad privada en cuanto autoextrañamiento del hombre, y por ello como apropiación real de la esencia humana por y para el hombre; por ello como retorno del hombre para sí en cuanto hombre social, es decir, humano; retorno pleno, consciente y efectuado dentro de toda la riqueza de la evolución humana hasta el presente. Este comunismo es, como completo naturalismo humanismo, como completo humanismo=naturalismo; es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, la solución definitiva del litigio entre existencia y esencia, entre objetivación y autoafirmación, entre libertad y necesidad, entre individuo y género. Es el enigma resuelto de la historia y sabe que es la solución”. De acuerdo al autor, la abolición de la propiedad privada resuelve el problema metafísico de existencia y esencia. La abolición de la propiedad privada, según Marx, es la solución a todos los problemas del ser humano. De acuerdo a Marx, la ausencia de posesión relacionada al capital hace que automáticamente el hombre retorne a su naturaleza social. Podríamos estar hablando de un determinismo-naturalista.

Mijail Alexandrovitsch Bakunin
Mijail Alexandrovitsch Bakunin

Lo que se identifica como socialismo-real le da una bofetada a la teoría marxista y en cierta medida confirma las predicciones de Bakunin. La concepción marxista de la sociedad produjo el despotismo de una minoría gobernante y la ausencia de libertad, planteada públicamente como la expresión de la voluntad del pueblo. La permanencia de esta “filosofía de la libertad” permanece más por su carácter emotivo que por sus aciertos teóricos. La mayoría de sus predicciones no se han cumplido y en donde se aplicaron sus recomendaciones teóricas, estas fueron un fracaso. Sin embargo, la polarización social entre ricos y pobres, producto del capitalismo neoliberal, es uno de las mejores predicciones que Karl Mark ha podido hacer en su análisis del capital. La ausencia de leyes, con aplicación real no corrupta, que regule este sistema depredador, mantiene la flama de la desesperanza y el descontento social. De ahí que el marxismo siga vigente en la mente de aquellos que cada día ven más la pérdida del poco patrimonio acumulado.

El que no lucha por todo no lucha por nada
El que no lucha por todo no lucha por nada

[1]Foucault M., (1999), Estética, ética y hermenéutica, ed Paidós, Barcelona, Vol. III p 115.

[2] Ibid Foucault. P 116.

[3] Palmer Ángel, (1992) Obras, Agricultura y sociedad en Mesoamérica, ed Gernika, México p 108

[4] Hobsbawn E. (2011) Cómo cambiar el Mundo, ed Crítica, Barcelona, p 297.

[5] Ibid Palmer p 108.

[6] Marx C. Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Manuscrito III, Propiedad privada y comunismo,… a la pág. XXXIX., (3º)

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