El ser y el pensar en nuestra historia evolutiva

Al revisar someramente los argumentos metafísicos de alguno de los principales filósofos se puede observar un elemento en común; al hacer referencia al ser humano inician su demarcación partiendo de un ser único, el cual pareciera ser inmutable. De igual forma, científicos sociales y economistas se refieren al individuo como si éste nos hubiere sido dado, con las mismas características a través de los siglos. Este ser aparentemente eterno y estático ser humano, cuando es explicado por estas disciplinas presenta, por lo general, las capacidades mentales y físicas de alguien de la era moderna o a su defecto de la élite griega. Los sociólogos y economistas, entre otros, hablan de estructuras familiares y de repartición de bienes en igualdad de condiciones como si este comportamiento humano fuera innato y comprendido por todos. De la misma manera, los filósofos analizan el ser y el pensar de este ente viviente como si el pensamiento reflexivo hubiere existido siempre. Se parte de supuestos que sólo podrían ser cierto en condiciones muy específicas y en épocas donde el lenguaje fuere tan fluido como para saber que se existe. Se habla de la actividad mental de percibirse consiente, de estar consiente de estar consciente o como lo señalan algunos, de poseer autoconciencia, sin tomar en consideración que una actividad de esta naturaleza requirió del ser humano la capacidad cognitiva del lenguaje y del pensar.

Homo-sedentario
Homo-sedentario

La actividad intelectual referida al estudio del Ser así como de sus comportamientos en algunas ocasiones olvida el contexto evolutivo del ser humano. Por alguna razón biológica-social nos percibimos como si siempre hubiéremos estado reinando la tierra, mientras que la realidad es que nuestra especie es comparativamente joven. Muy probablemente esta pudiera ser una de las razones por la que algunos grupos políticos y filosófico ven con terror la era en que vivimos. El ser humano ha evolucionado culturalmente en los últimos 200 años más que en sus 200,000 años de existencia. Sobre este hecho no valoro si ha sido para bien o para mal ya que tendríamos que ir a los detalles de la historia del comportamiento humano que generalmente se encuentra maquillada.

Paleolítico inferior
Paleolítico inferior

Regresando a nuestro análisis, al comparar los años transcurridos desde el origen del Homo sapiens (200,000 años antes del presente) y la manufactura de herramientas e instrumentos: “el Homo sapiens vino a la existencia como una entidad anatómica importante antes de adquirir cualquier cambio comportamental que lo distinguiera marcadamente de sus predecesores inmediatos”[1]. Según Tattersal, la capacidad de pensamiento simbólico probablemente ocurrió en concierto con los cambios anatómicos y reproductivos distintivos de la especie. Esto implica que la capacidad de pensamiento simbólico del ser humano tenía que ser descubierto por sus poseedores y que  el potencial biológico subyacente tenía que ser liberado por alguna innovación cultural subsecuente con su aparición inicial. Esta innovación, según Tattersal, fue el lenguaje.

Es imprudente negar que las manifestaciones culturales en piedra así como del proto-lenguaje existieran previas a estas fechas, como lo evidencia la arqueológica. Sin embargo, tardó varias decenas de miles de años después de haber aparecido el Homo sapiens antes de que se pudieran ver expresiones simbólicas con sentido y mucho más, poseer un lenguaje articulado. La capacidad simbólica inherente sólo pudo entrar en acción y ponerse en práctica hasta que apareció el medio para organizar el pensamiento. El lenguaje fue el medio del que se sirvió el cerebro para sentar las bases del pensamiento simbólico. El lenguaje implicó formar símbolos intangibles en la mente, y permitió combinar símbolos en formas novedosas. Nuestro medio de comunicación natural, el lenguaje, tal como lo conocemos hoy, es un fenómeno muy joven en la historia de la humanidad, no ha de tener más de varios milenios. La escritura, fuerza motriz para la abstracción, no tiene más de 5,000 años a.p. de haberse iniciado.

Jeroglíficos inscritos en el obelisco de Hatshepsut erigido en el templo de Karnak.
Jeroglíficos inscritos en el obelisco de Hatshepsut erigido en el templo de Karnak.

El investigador Michael A Arbib[2], señala que tanto el proto-lenguaje como el lenguaje son productos sociales dependientes del desarrollo cultural de las sociedades cazadoras-recolectoras de alimentos. Su concepto sobre el origen del lenguaje es de tipo “tinkering-bricoler-chapucero”, donde se van uniendo muchas características como parches. En un proto-lenguaje con reglas generales que va emergiendo, tanto consciente como inconscientemente, sólo las generalizaciones que podían ser impuestas. Por esta razón, el autor señala que la “acumulación chapucera” que llevó al “pleno” lenguaje temprano tardó más de 100,000 años.

La hipótesis de Arbib mantiene una estricta explicación de la evolución y el desarrollo del lenguaje en términos de referentes físicos o lógicos, los cuales dan significado a los signos lingüísticos. Sin embargo, justo después de la fecha que él propone cono inicio de un lenguaje temprano, “pleno”, en el Homo sapiens, la sociedad de cazadores-recolectores da un salto cualitativo en su vida social y cultural. Decenas de cavernas en la región franco-cantábrico dan fe de este hecho atesorado en el arte rupestre chamánico, donde los signos y los símbolos abandonan el mundo físico para adentrarse en la psique chamánica.

A partir del paleolítico superior, aproximadamente 50.000 años a. p., las prácticas chamánicas comienzan a ser expresadas simbólicamente a través de lo que se ha denominado “arte rupestre”. Estas expresiones simbólicas se refieren a la actividad humana sobre las paredes de cavernas, covachas, abrigos rocosos e, incluso farallones o barrancos, entre otros. El chamán, semilla de los futuros sacerdotes y equivalentes, surge de entre los cazadores-recolectores como líder de prácticas que posteriormente daría pie a un “sistema religioso primitivo”[3]. El arte chamánico así como el propio chamán desempeñaron un papel destacado en la mayoría de las bandas, como intermediario entre los hombres y los “dioses” y como poseedor de conocimientos superiores a los del resto del grupo.

Arte rupestre, Cavernas de Altamira en España
Arte rupestre, Cavernas de Altamira en España

Con las cavernas se abrió las puertas a hacia otros mundos, se descendía a la morada de los muertos, a los infiernos. En este período se singularizaron individuos no por sus capacidades en la cacería o por su fortaleza, algo fundamental para la sobrevivencia de las bandas (grupo de cazadores-recolectores no mayor de 10 personas), sino por ser capaces de entrar en trance extático. El mundo de los enunciados simples debió haber terminado en este periodo. La presión cultural estimuló el desarrollo de capacidades cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje, y sobre todo, marcó el inicio del pensamiento abstracto, del cual se nutren todas las grandes religiones de nuestra época. Con las prácticas chamanicas el hombre cazador y recolector inició el desarrollo de un ejercicio consiente, con conocimiento, único en su época el cual facilitó la estimulación del desarrollo cognitivo.

El substrato neuronal que sustenta la capacidad simbólica humana nació en el mayor desarrollo y reorganización genética, lo que resultó, finalmente, en la entidad física que conocemos hoy como ser humano, pero esta capacidad subyacente sólo pudo ponerse en práctica hasta que existió el lenguaje para organizar el pensamiento. Nuestro lenguaje se encuentra bajo fuertes presiones sociales lo que lo obliga a evolucionar constantemente, este acaecer se refleja en la diversidad de cosmovisiones contemporáneas. Contrario a lo que dice el proverbio salomónico, “no existe nada nuevo bajo el sol”, antropólogos e historiadores señalan que, “lo que existe ahora antes no existió”. Las reflexiones sobre el ser humano del siglo XXI no deben ser eternizadas ni mucho menos pretender imponer que “siempre” fue así. A penas comenzamos a comprender el significado de nuestra herencia pre-histórica en nuestra vida moderna, pero una cosa si es cierta, éramos diferentes.

Pd, Les invitamos a seguir nuestras publicaciones.


[1] Tattersall I., (2004), What Happened in the Origin of Human Consciousness? The Anatomical Record (Part B: New Anat.) 276B:19–26

[2] Arbib MA., (2005), From monkey-like action recognition to human language: An evolutionary framework for neurolinguistics, Behavioural and Brain Sciences 28, 105–167

[3] Perrin, M (1955): Le Chamanisme. Paris, PUF, coll “Que sais-je?: p. 92-93 (Tomado de Jean Clottes y David Lewis- Williams, ( 2010) Los Chamanes de la Prehistoria, Ariel, España, p 152-153)

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