Arte, religión y violencia

El arte y la religión comparten la semilla de su origen en las experiencias de trance extático, al día de hoy las cosmovisiones originarias perduran y reproducen casi de forma invariable. Estas expresiones creativas son un vehículo de la liberación imaginativa llamado en muchas ocasiones “espiritualidad”, también son la mejor demostración de la división social del trabajo no relacionado a la edad, el sexo, o la fuerza. En el caso de la “espiritualidad religiosa”, el terror, lo incognito y la cosmovisión del futuro expresado en la filosofía del “destino”, se enlazó con la culpa. Este sentimiento de culpa y necesidad fue resulto con la negociación en “compra-venta o trueque” llevada a cabo con las fuerzas de la naturaleza posteriormente transformadas en “Señores” y luego en dioses. El pago para la previsión de desastres o infortunios originalmente fue con sacrificios humanos y en muchas ocasiones con el canibalismo. Un ejemplo de lo que comenzó decenas de milenios atrás lo tenemos aún vivo en la  transubstanciación o transustanciación del pan y el vino en la Eucaristía del ritual católico. En este acto, acompañado de la muerte de Cristo, se come y se bebe su cuerpo y se sangre.

Transubstanciacion eucaristica
Transubstanciacion eucaristica

El ejercicio abstracto del conocimiento y la manipulación de los espectros de los estados de la conciencia (visiones del trance extático) permitieron el desarrollo de una cosmogonía propia de finales del paleolítico superior. La interpretación de la realidad inmediata a partir de los estados alterados de la conciencia y de la identificación sustitutiva con el mundo animal, dio base a la mitología, que si bien tiene variantes específicas en cada sociedad, en ellas se retoman la estratificación cosmológica del universo (inframundo-terrenal-los cielos) originas del arte rupestre.

Trance extático, Ghost-dance
Trance extático, Ghost-dance

Al parecer, aproximadamente 50,000 años antes del presente ocurrió lo que los arqueólogos llaman una “explosión creativa” desencadenada por la migración de personas auriñacienses (procede de la localidad occitana de Aurignac) en la Europa occidental. Durante este periodo un grupo selecto de iniciados interpretaba la realidad cultural del momento a través de las visiones extáticas, recreando la realidad objetiva del mundo natural. Los chamanes, expertos en el arte extático se apoderan de las experiencias de los estados alterados de la conciencia y se apartan de aquellos que, por las razones que fueran, no tenían esas experiencias. Lo que podríamos llamar experiencias místicas o en último de los casos, trances estáticos, se convirtió en el coto de poder de aquellos que dominaron las técnicas necesarias para acceder a visiones. Aunque, todo el mundo tiene el potencial neurobiológico para entrar en estados alterados de conciencia, esos estados no están socialmente abiertos a todos[1].

Auriñacienses
Auriñacienses

Al igual que hoy, el desarrollo de las capacidades cognitivas incide firmemente en el estrato social al que uno puede acceder. En este caso, de acuerdo a Lewis-Williams, el espectro de la conciencia humana se convirtió así en un instrumento de discriminación social, no el único, pero sí uno importante, su importancia estribó en la forma en que la socialización de los estados alterados de la consciencia (trances extáticos) dio origen a la creación de imágenes. Dado que la creación de imágenes estuvo relacionada, al menos inicialmente, con la fijación de visones, el arte (por volver al término general) y la religión nacieron de forma simultánea en un proceso de estratificación social. El arte y la religión, por consiguiente, fueron socialmente divisorios. Es así como fueron surgiendo las diversas posturas que posteriormente van a servir para diferenciar a toda costa al “Otro”, a quien lo vemos como rival. Este afán de diferenciación va a dar pie a la necesidad de establecer que es la “Verdad”.

Chaman
Chaman

Las creaciones artísticas del arte rupestre y los visionarios chamanes significaron el inicio de la división social del trabajo en una sociedad que apenas se agrupaba en pequeños grupos familiares. En esta ocasión, probablemente, el “chamán también era el artista, lo que hacía que su poder social aumentara. El arte, como medio de expresión y comunicación social, sirvió de enlace comunal, el conocimiento cosmológico que se encerraba el él provenía de las experiencias de los videntes –aquellos que ven el cosmos y viajan a través de él-. De esta forma la práctica chamánica se validó socialmente y se dispersó a través del mundo paleolítico.  Si bien, como dice Lewis-Williams, el arte y la religión nacieron juntos, la cultura en su conjunto parece haber descansado sobre la religión. 

Arte rupestre, Cavernas de Altamira en España
Arte rupestre, Cavernas de Altamira en España

El controvertido filósofo francés, René Girard[2], resalta una visión de la naturaleza humana que compagina con la interpretación que otros autores han tenido de la relación entre cultura y religión. Este autor señala, que la cultura humana se sienta sobre los hombros de la religión, que, a su vez, se deriva de la ritualización de la violencia social a través del mecanismo de hacer chivos expiatorios. Según el análisis de varios autores, Girard opina que, la cohesión unitaria de los miembros de una sociedad en contra de alguien se logra gracias a ciertos hechos de violencia inconfesables, perdidos, sumidos en el olvido, hechos que están presentes, aunque ocultos en los mitos.

El mito es lenguaje y por tanto existe por medio de narraciones y re-narraciones[3]. Sus narraciones son frecuentes y repetidamente en lo que son circunstancias y lugares con una fuerte carga emocional. Son estos contextos cargados de emociones los que facilitan la evocación de significados “profundos” a partir de lo que puede parecer, a ojos de un extraño, una narración banal salpicada de sucesos insólitos. Según Lewis-Williams, la emoción, aliada de manera estrecha con la conciencia cambiante, interioriza los mitos y los graba a fuego en las mentes de las personas.  Los mitos se sitúan en el seno de la cosmología de la gente que les da crédito; de hecho, los mitos reproducen, o refuerzan, la cosmología cada vez que son re-narrados, simplemente por tomar el cosmos como escenario para los orígenes, acontecimientos, viajes, transformaciones y seres que el mito describe. La mayoría de los investigadores coinciden en señalar que los mitos están socialmente situados –los grupos de personas se definen a sí mismos en parte por los mitos con los que se asocian-[4]. Por consiguiente, la sociedad en sí es más importante para la comprensión de un mito que cualquier otro fenómeno incluido en él.

Los Progenitores, Tepeu y Gucumatz,
Los Progenitores, Tepeu y Gucumatz,

Por otro lado, los sacrificios humanos han sido parte esencial del pensamiento religioso. En términos genéricos, el sacrificio es una costumbre extendida por todo el mundo con el cual se intenta dar satisfacción o establecer un trato con los dioses. Este tipo de acto no excluye la sustitución de un ser humano por un animal. En el caso de los orígenes de la práctica del sacrificio, ésta debe ubicarse dentro del cosmos estratificado, producto de la cosmología paleolítica (chamanismo). En este contexto el sacrificio, tanto humano como animal, está postulado sobre una idea de transición entre reinos cosmológicos.

El sacrifico de Issac, inicio mitico de la religión judía
El sacrifico de Issac, inicio mitico de la religión judía

La transición del sacrificio, este proceso de avance cosmológico, está en manos de un especialista ritual que, guarda las llaves a otros reinos.  Los propios sacrificadores ganan así poder mediante el acto del sacrificio. Son ellos los que envían  a un ser humano o a un animal desde el mundo material hasta la dimensión espiritual. Controlan la “muerte” como transito cosmológico. La sangrienta demostración de este poder hace que aumente su la influencia social del chaman como especialista del ritual[5]. El poder para afectar emocionalmente a la gente reside en que, el sacrificio conecta las diversas divisiones del cosmos y afecta de este modo a la vida cotidiana. Es sobre esta base sobre la que se construyen los elaborados rituales y mitos.

Los sacrificios humanos, los ofrecimientos a Huitzilopochtli, Azteca
Los sacrificios humanos, los ofrecimientos a Huitzilopochtli, Azteca

Aunque, el concepto de la muerte es algo complejo, moldeado por las sociedades individuales, en muchos lugares significa “transición al mundo de los espíritus por cualquier medio”. En el mundo chamánico, el origen del sacrificio se debe entender en este contexto. En un contexto histórico, los sacrificios van desarrollándose junto al concepto de culpa y pecado, posteriormente, en religiones más desarrolladas se incluyen los conceptos de expiación y redención, entre otros. La religión así como la cultura son elementos de discriminación social, los que no se han basado en la edad, el sexo o la fuerza física, sino en las capacidades cognitivas del individuo.

Enterramientos de la cueva de Raqefet, en Israel
Enterramientos de la cueva de Raqefet, en Israel

[1] Lewis-Williams D. (2009) Dentro de la mente neolítica, ed Akal, Madrid

[2] Girard, René (2005). La violencia y lo sagrado. Editorial Anagrama, Barcelona

[3] Lévi-Strauss, 1995, Antropología Estructural, Paidós Barcelona

[4] Ibid, Lewis-Williams

[5] Ibid, Lewis-Williams

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