La celulitis estética

No es raro encontrar un mismo nombre parara dos entidades médicas diferentes. En esta ocasión nos encontramos con el término celulitis, con el que podemos identificar dos afecciones de la piel totalmente diferentes. La primera, la celulitis infecciosa refiere, como su nombre lo indica, a una inflamación de las células de la piel. Al infectarse las células de la dermis la infección puede extenderse a todos los tejidos blandos que la conforman, incluyendo el tejido subcutáneo La celulitis infecciosa es de carácter difuso, doloroso y supurativo. Generalmente es causada por infecciones bacterianas, que provienen de la flora cutánea normal. El inicio puede ocurrir por heridas, cortes, quemaduras o picaduras de insecto, entre otras. Su tratamiento médico requiere el uso de antibióticos y en casos graves se puede necesitar la intervención quirúrgica.

Infección de la piel superfical
Infección de la piel superfical

La segunda entidad, denominada celulitis estética, es de la que vamos a hablar en este artículo. La celulitis estética comúnmente se identifica con la acumulación de grasa en tejido adiposo, principalmente en los muslos, caderas y en las nalgas formando nódulos de grasa. La celulitis, en este sentido, no es una enfermedad. La grasa se instala en las células adiposas (células que acumulan grasa en forma de triglicéridos), esta acumulación ejerce presión sobre los tejidos capilares haciendo que se retenga líquidos (agua) y ello provoque que aparezcan bultos en la piel. El cuadro de celulitis es el resultado de una alteración de la circulación en el tejido subcutáneo, el tejido graso crece y las paredes laterales se engrosan formando hoyuelos.

Al nacer ser humano posee la herencia hacia el desarrollo de un biotipo determinado el cual podrá modificarse en parte por la crianza pero siempre mantendrá los rasgos fundamentales de su constitución genética. El biotipo constitucional (estructura corporal) influirá y determinará sobre qué áreas se acumulará la grasa. De ahí la diferencia entre cada individuo a la hora de engordar. La aparición de la celulitis estará fuertemente influida por el aumento de la masa adiposa, su localización y sobre todo por la forma de distribución del tejido graso. Además, la aparición de la celulitis dependerá de la manera en que el tejido adiposo crece, de cómo se deforma el tejido adiposo y la resistencia a metabolizar la grasa en los adipocitos. La incapacidad de metabolizar la grasa y producir ácidos grasos y glicerol para utilizarlos como fuente de energía hará que la grasa se mantenga acumulada. Esto no quiere decir que no se pueda hacer nada en relación al biotipo, conociéndolo se tendrá que trabajar en esa dirección.

Las células adiposas se localizan en la capa que se encuentre por debajo de la dermis (hipodermis o capa subcutánea), no forma parte de la piel propiamente dicha, pero por ella van los principales vasos y nervios de la piel. La capa subcutánea o hipodermis tiene una contextura laxa y esponjosa, es rica en grasa y mantiene un gran aporte sanguíneo. Cuando estas células adiposas comienzan a retener grasa sino se transforma en energía se almacenará, lo que hará que las células tienden aumentar considerablemente de tamaño.

La celulitis es más frecuente en la mujer que en el hombre, esto debido a las diferencias anatómicas y hormonales entre ellos. En la mujer, las fibras del tejido conjuntivo en la hipodermis cutánea están unidas perfectamente y dividen la grasa verticalmente; en el hombre, son horizontales y no están directamente unidas a la piel. En el caso de la mujer, los depósitos de grasa se localizan en el tejido subcutáneo en compartimentos separados por el tejido conjuntivo. Cuando las células grasas crecen debido al incremento en los depósitos de grasa, los compartimentos crecen mientras que los tabiques de tejido conectivo permanecen igual, causando la apariencia característica de la celulitis. La acumulación de grasa en la cadera y en el abdomen está íntimamente relacionada con la preparación biológica del embarazo y el parto. El hombre tiene la piel más gruesa y elástica, mientras que la de la mujer es más delgada y, por ello, es más propensa a presentar celulitis después de un embarazo o cuando baja considerablemente de peso.

Los factores hormonales de la celulitis en la mujer son evidentes. Las hormonas femeninas influyen en la replicación de las células adiposas en la fase de diferenciación de los caracteres sexuales secundarios. La celulitis se pueden observar cuando hay variaciones en los niveles sanguíneos de hormonas durante la pubertad, el embarazo y la menopausia, así como en las perturbaciones del ciclo menstrual. Los desequilibrios hormonales entre el estrógeno y la progesterona (los dos tipos de hormonas ováricas) afectan el desarrollo del tejido graso. El aumento de la actividad estrogénica provoca una modificación del reparto y volumen del tejido adiposo que favorece el acumulo de grasa en los adipocitos.

Cuando exploramos la piel la celulitis presenta una apariencia irregular, ondulada, «piel acolchada» (con depresiones alternadas con protuberancias) y “Piel en cáscara de naranja” (por tumefacción de los planos superficiales y dilatación de los orificios foliculares). La celulitis puede acompañarse de estrías por ruptura de fibras elásticas de la dermis, equimosis (depósitos de sangre extravasada debajo de la piel intacta) por fragilidad capilar y varículas (arañas vasculares)[1]. Al tocarse la piel se siente cómo ha aumentado el espesor del tejido celular subcutáneo, puede sentir el aumento de consistencia y de sensibilidad, además, puede palpar la disminución de su movilidad por adherencia.

El aspecto de piel en cáscara de naranja se debe a la existencia de tractos fibrosos inextensibles que unen, a modo de pequeños cables, la envoltura de los músculos en la parte profunda de la piel. Estos tractos se encuentran a nivel de las depresiones, haciendo que el tejido graso sobresalga bajo la piel por intervalos (fenómeno que por analogía recuerda el principio del acolchado). La grasa celulítica subcutánea está compartimentada por una trama de tejido conjuntivo fibroso y por lo tanto comprimido, que a su vez comprime los vasos linfáticos y sanguíneos que recorren el tejido subcutáneo. Esta compresión por parte de las células adiposas disminuye el ritmo de los intercambios de sustancias nutritivas dificultando la llegada de sangre encargada de llevarse los ácidos grasos almacenados.   

En la actualidad existe una gran variedad de recomendaciones enfocadas al tratamiento de la celulitis, por tal motivo antes de gastar su dinero consulte un dermatólogo. En esta ocasión mencionaremos cinco técnicas para que aquellas personas interesadas se orienten. Cuando compre una crema para la celulitis busque que contenga cafeína. La cafeína es el ingrediente básico de muchas cremas anticelulitis en porcentajes que varían hasta el 5%, ya que activa las enzimas que aceleran la ruptura de moléculas de grasa. El uso de aminofilina tópica ha sido reportado como seguro y tiene la ventaja de ser no invasivo. Esta sustancia tiene propiedades lipolíticas y simpatolíticas. La iontoforesis,la cual se trata de hacer penetrar a través de la piel productos aplicados tópicamente parace presentar buenos resultados. El “endermologie” basa su efectividad en la técnica de “aspiración y movilización hipodérmica”. En este método se  envuelve la piel en 2 rodetes y promueve un masaje que mejora la apariencia de la piel. Sin embargo, la mejoría se obtiene en casos de combinación con dieta hipocalórica y ejercicio, teniendo en cuenta que el resultado será visible después de la 5ª ó 7ª sesión. No puede faltar la liposucción, nunca vaya a un empírico para ahorrar dinero, su piel es su carta de presentación. Busque siempre la ayuda de un profesional.

Al igual que cualquier parte de nuestro cuerpo la piel requiere de atención y de tratamientos preventivos para evitar enfermedades y lesiones innecesarias que afecten nuestra vida cotidiana. El ejercicio aeróbico estimula la circulación sanguínea y es fundamental en la prevención tanto de la celulitis. Debe hacerse ejercicio moderado diariamente, ya que favorece el tono y vitalidad muscular, mejora la circulación sanguínea y ayuda a eliminar el exceso de grasa acumulada en las células adiposas.

En un clima alegre y lúdico el pintor español Francisco Iturrino (Santander, 1864 – Cagnes-sur-Mer, 1924) nos presente esta belleza impresionista
En un clima alegre y lúdico el pintor español Francisco Iturrino (Santander, 1864 – Cagnes-sur-Mer, 1924) nos presente esta belleza impresionista

[1]Smalls L, Lee CY, Whitestone J, Wickett RR. (2004) Quantitative model of cellulite: Three-dimensional skin surface topography, biophysical characterization, and relationship to human perception. JCosmet Sci; 56: 105-120.

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