Generalidades sobre el acné

Para muchos, una piel saludable es aquella que luce sin imperfecciones, lozana y radiante. Sin embargo, los cambios ocurridos durante la adolescencia traen consigo la presencia de lo que conocemos como acné. Una piel con tendencia grasa puede presentar desde un rostro con mucho brillo hasta el molesto acné con los característicos barros, espinillas y las cicatrices resultantes de estas manifestaciones.

El acné es una dermatosis crónica que afecta los folículos pilo-sebáceos. Los mecanismos que originas esta condición involucra la inflamación de las glándulas dermales, producción excesiva de sebo, queratosis folicular, hormonas y colonización del bacilo Gram positivo  Propionibacterium acnes  (P. acnés)[1]. Esta condición afecta a más del 85 por ciento de los adolescentes y frecuentemente continúa hasta la edad adulta. Se estima que la dermatosis acné está dirigida por inmunomoduladores[2].

Además de las consecuencias, algunas veces a corto plazo, emocionales y físicas asociadas a las incomodidades de esta condición, el acné tiene el riesgo de dejar cicatrices que pueden actuar como un recordatorio permanente de este desorden y por lo tanto prolongar su impacto psicológico. El costo del tratamiento probablemente tenga que extenderse para tratar las imperfecciones que el acné deje en la piel. Es común que los brotes de acné se incrementen en la primavera y verano, debido, principalmente, al aumento en la temperatura, lo que estimula la producción de sebo en la piel.

Clínicamente el acné es una enfermedad de los pequeños sacos donde crece el vello (folículos pilosos), en especial en la cara, el pecho y la espalda. El acné se forma por la secreción hiperactiva de las glándulas sebáceas, esta secreción obstruye e inflama los conductos del folículo piloso. Además los conductos de las propias glándulas sebáceas pueden quedar obstruidos por células cutáneas descamadas y sebo (aceite) contaminado con bacterias. La inflamación de los conductos de los folículos pilosos es lo que se denomina acné. Las personas con acné contienes concentraciones bajas de ácido linoleico, lo que facilita la hiperqueratosis folicular[3], producción excesiva de sebo e inflamación de las glándulas dermales[4].

Las glándulas sebáceas segregan grasa para el vello y la piel. Anatómicamente se pueden encontrar por lo menos dos glándulas sebáceas por cada vello. La grasa o sebo mantiene el vello flexible y la piel suave y dúctil. Actúa como crema protectora natural, evitando la excesiva pérdida de agua de la epidermis. El sebo es rico en sustancias como triglicéridos, ceras, ácidos grasos y colesterol, esto le confiere efectos antimicóticos, además contribuye a disminuir la actividad fúngica en la superficie cutánea. Esta propiedad ayuda a proteger la piel frente a numerosos tipos de infecciones por hongos.

La lesión folicular del acné puede coexistir dos tipo de lesiones, una inflamada como y otra no. El acné inflamatorio consiste en comedones abiertos y cerrados. Los comedones abiertos son pequeñas zonas foliculares enrojecidas sobre elevadas (pápulas) que contienen un tapón central negro de queratina, color que se debe a la oxidación del pigmento melánico, aunque algunas personas la identifican con suciedad.

Los comedones cerrados son poros obstruidos, también incluyen una zona folicular enrojecida, las pápulas, pero sin tapón central visible. Como el tapón de queratina queda atrapado bajo la superficie epidérmica, las lesiones pueden romperse e inflamarse. Este tipo de acné, además de tener las pápulas, se caracteriza por la presencia de pequeñas pápulas que contiene pus, llamadas pústulas. El acné también puede desarrollar lesiones sólidas, nódulos, que infiltran la parte profunda de la dermis y con frecuencia son dolorosas. Estos nódulos pueden desarrollar una infección adicional y sin tratamiento dejan cicatriz.

Se ha propuesto que las enzimas lipasas producida por la bacteria Propionibacterium acnes que degradan los aceites sebáceos y liberan ácidos muy irritantes lo que podría ser una de las causas iniciadoras de la primera fase inflamatoria del acné. Esta bacteria coloniza los conductos del folículo y en los adolescentes con acné proliferen en gran medida. Al faltar el ácido linoleico en el sebo, la integridad de la barrera dérmica se deteriora y los ácidos grasos libres hidrolizados de los triglicéridos por la lipasa de la bacteria Propionibacterium actúan en el epitelio infundibular provocando hiperqueratosis e inflamación[5]. Existe evidencia sobre el beneficio clínico del uso sistémico de ácidos grasos esenciales en la reducción del tamaño de las glándulas sebáceas[6]. En principio, la inhibición de la producción de la lipasa justificaría la administración de antibióticos para el tratamiento de las lesiones inflamatorias de la piel.

Aunque popularmente se le echa la culpa a los alimentos que consumimos, el acné no tiene relación con la suciedad o con el consumo de determinados alimentos como el chocolate. En esta condición la herencia y la pubertad (desarrollo hormonal) juegan un papel más importante. La higiene cotidiana no debe considerarse como un tratamiento para el acné. Sin embargo, es importante que las personas afectadas mantengan una higiene escrupulosa de la cara (u otras zonas con acné), pero es preciso que evite frotarse con demasiada energía las zonas afectadas.

Para una eliminación más eficaz del exceso de la grasa cutánea, de bacterias y de células cutáneas muertas se recomienda utilizar cremas limpiadoras o jabones no abrasivos y agua tibia. Es muy perjudicial el hurgarse las lesiones estas pueden sobre infectarse. Deben evitarse los cosméticos oleosos, atomizadores y cualquier otro irritante que pueda agravar el acné.

El tratamiento médico debe ser individualizado y dependiendo de la gravedad y el tipo del acné que se padezca este deberá ser tratado. Hasta el momento no existe el tratamiento mágico que cure o prevenga esta condición. El objetivo del tratamiento es tratar de reducir al mínimo la inflamación y prevenir la formación de cicatrices. La importancia de las áreas afectadas exigen un tratamiento de primera calidad ya que el resultado puede verse de por vida. La protección solar es vital. Además de no exprimir los granos para evitar cicatrices, en este caso un dermatólogo lo puede hacer de manera profesional, no se debe automedicarse. Evitar el uso de remedios caseros que puedan agravar los brotes de acné y lastimar aún más la piel.

 

dermatitis dérmica
dermatitis dérmica

 

 


[1] A. Costa, M. M. A. Alchorne, and M. C. B. Goldschmid, (2008) Fatores etiopatogˆenicos da acne vulgar, Anais Brasileiros de Dermatologia, vol. 83, no. 5, pp. 451–459

[2] I. Kurokawa, F. W. Danby, Q. Ju et al., (2009) New developments in our understanding of acne pathogenesis and treatment, Experimental Dermatology, vol. 18, no. 10, pp. 821–832,

[3] W. J. Cunliffe, D. B. Holland, S. M. Clark, and G. I. Stables, (2003), Comedogenesis: some aetiological, clinical and therapeutic strategies,” Dermatology, vol. 206, no. 1, pp. 11–16

[4] A. Costa, D. Lage, and T. A. Moises, (2010), Acne e dieta: verdade ou mito?”Anais Brasileiros deDermatologia, vol. 85,no. 3, pp. 346–353

[5] A. Costa, M. Alchorne, N. Michalany, and H. Lima, (2007), Acne vulgar: estudo piloto de avaliac¸˜ao do uso oral de ´acidos graxos essenciais pormeio de analises cl´ınica, digital e histopatol´ogica, Anais Brasileiros de Dermatologia, vol. 82, pp. 129–134

[6] M. G. Rubin, K. Kim, and A. C. Logan, (2008), Acne vulgaris, mental health and omega-3 fatty acids: a report of cases,” Lipids in Health and Disease, vol. 7, article 36, 2008.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s